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BOQUERÓN

Legionela: Tres brotes y un fallecido

La cárcel de Zuera ha registrado varios casos de contagio por legionela, en uno de los cuales la bacteria llegó a cobrarse la vida de un interno, desde que entrara en funcionamiento en julio del 2001.

ENERO DEL 2004: Primer episodio de contagio en el centro penitenciario.

MARZO DEL 2005: Cuatro reclusos se ven afectados por un brote de legionella entre mediados de mes y principios de abril.

ENERO DEL 2006: El día 23 fallece en un centro sanitario de la capital aragonesa, seis días después de haber sido ingresado, un interno de 56 años y de origen marroquí al que inicialmente le fue diagnosticada una gripe. La autopsia reveló que la causa de su fallecimiento había sido el contagio de legionela. A finales de ese mismo mes, el Gobierno de Aragón confirma la existencia de un segundo caso de infección que fue superado por el afectado. Este segundo caso fue detectado el día 20, la víspera de que se produjera la tercera infección de ese mismo episodio.

Los casos de legionella detectados en el centro penitenciario provocaron un debate político y la presentación de iniciativas parlamentarias por parte de los grupos de la oposición. También generaron una protesta del personal sanitario de la cárcel. A finales de año, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias puso en marcha la renovación de todo el circuito de agua caliente del presidio, anunciadas tras el fallecimiento del interno en enero. El nuevo sistema de distribución agiliza el calentamiento del agua de la red para combatir a la bacteria. >El Periódico de Aragón - 05/01/2008 )

La legionela vuelve a la cárcel de Zuera con la red de agua renovada al 98%

Cuatro internos de la cárcel de Zuera se encuentran hospitalizados en el Miguel Servet de Zaragoza, uno de ellos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), afectados por sendos procesos de neumonía provocados por un contagio de legionela.

Este nuevo brote se produce cuando, según Instituciones Penitenciarias, la reforma de la red de agua de la cárcel de Zuera, impulsada precisamente para intentar evitar las reapariciones de la bacteria, se encuentra ejecutada en un 98%. La actuación tiene un presupuesto de un millón de euros.

Los ingresos hospitalarios se produjeron el 2 de enero, tras detectar los servicios sanitarios del penal posibles síntomas de contagio en cinco internos. Los responsables de Salud Pública de la DGA descartaron, tras efectuarle análisis, que un quinto preso padeciera la misma dolencia. Los cinco padecían otras patologías de base. "En principio", señalaron fuentes del Departamento de Salud, no existe riesgo de fallecimiento por la infección para ninguno de ellos.

Los presos afectados estaban ingresados en módulos distintos, por lo que no se puede descartar que hubiera varios focos o que las infecciones se produjeran en las denominadas zonas comunes.

Tras la confirmación de los casos, los responsables sanitarios han aplicado las medidas protocolarias en estos casos: hipercloración del agua de todo el circuito interno de la prisión, desinfección térmica introduciendo en el sistema caudal a elevadas temperaturas y suministro de medicamentos profilácticos a los internos y funcionarios con los que mantenían contacto los afectados.

También han recogido muestras del agua y del cloro tanto en los acumuladores de la red como en las celdas de los afectados para analizarlas en busca del foco emisor. Los últimos análisis del circuito, efectuados con muestras el 13 de diciembre, no detectaron la presencia de la bacteria infecciosa en ninguno de los siete puntos que fueron chequeados.

Este nuevo brote de legionela, el cuarto que se registra en el centro penitenciario desde su puesta en funcionamiento en julio del 2001, eleva a quince la cifra de reclusos afectados por la enfermedad. En el 2005 ya se produjo otro episodio con cuatro enfermos. Un año más tarde, un interno de 56 años fallecía como consecuencia de otro brote, en el que resultaron infectados otros dos presidiarios.

Fuentes penitenciarias achacaron los brotes de legionela que se dan en la cárcel de Zuera a los defectos de su red de distribución de agua. Según indicaron, el hecho de que las tuberías no formen una red en la que el agua pueda circular de forma continua hace que el caudal a alta temperatura que se introduce en ella para combatir a la bacteria no llegue con suficiente calor a los tramos finales, lo que reduce los efectos sanitarios del proceso. De hecho, señalaron, los caños no podrían soportar --reventarían-- agua tan caliente como la que debería ser aplicada para que la desinfección térmica alcanzara a todo el circuito.
>El Periódico de Aragón - 05/01/2008 )

Hospitalizados cinco presos de Zuera diagnosticados de neumonía por legionela

Cinco internos del Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza) se encuentran hospitalizados tras ser diagnosticados de neumonía por legionela, según informan fuentes de la Delegación del Gobierno en Aragón. En estos momentos, los internos se encuentran en observación y tratamiento y se ha comunicado la situación a las autoridades sanitarias de la comunidad autónoma aragonesa.

Los centros penitenciarios, como el de Zuera, construidos antes del 2003, año en el que entró en vigor la Ley contra la legionela, no se ajustan a los requerimientos que obliga la actual normativa. La actual Administración Penitenciaria ha puesto en marcha un plan de adecuación de la red de abastecimiento de agua en todos los centros para evitar este grave problema, destinando para ello una importante inversión económica.

El centro de Zuera ha sido el primero en iniciar las obras de reforma y, en la actualidad, se encuentran ejecutadas en un 98 por ciento con una inversión de más de un millón de euros.

En el centro penitenciario ya se ha iniciado los protocolos de actuación que exige a Ley para luchar contra la legionela. Se han recogido muestras del agua y del cloro en los acumuladores de la red y en las celdas de los afectados. Además, se está procediendo a una desinfección térmica y química de toda la red de agua del centro penitenciario.
>El Periódico de Aragón - 04/01/2008 )

TONI: "Hay que dignificar al funcionario de prisión"

TONI: "Hay que dignificar al funcionario de prisión"

Ha creado, junto con cuatro compañeros, una oenegé para dar a conocer el trabajo de los funcionarios de prisiones. Cree que hay muchos falsos mitos sobre su profesión.


No somos personas que le dan a un botón para abrir y cerrar puertas, que damos órdenes o que pegamos a los internos. Nada más lejos de la realidad. Creemos que somos un elemento importante en el proceso de resocialización y reinserción del interno y que hay que dignificar nuestra labor y darla a conocer".

Toni es funcionario de prisiones y, junto a cuatro compañeros, ha creado una organización no gubernamental (oenegé) que se llama Prisiones Sin Fronteras y que da sus primeros pasos. El objetivo fundamental es difundir y "dignificar" este trabajo y ofrecer una "visión real" de un centro penitenciario. Está "muy ilusionado" con la iniciativa. Por eso, entre sus metas está dar charlas a los estudiantes a través de asignaturas como Educación para la Ciudadanía. "Me gusta mi trabajo, me llena. Hay que echar abajo el mito de que estamos en esto porque no hay nada mejor. Quienes entraron de diez años a esta parte son licenciados o diplomados. Y hay funcionarios desde hace muchos años a los que los internos adoran".

Tiene los pies en el suelo. No quiere dar una visión idílica de las cárceles, sino ajustarla a la realidad. Lejos de plantear un trato frío y duro con los reclusos en el que los funcionarios "torturan o maltratan", la relación es cercana y de colaboración. Y aunque no ejecutan directamente programas de reinserción y reeducación, su tarea se convierte en eso. "Toda la institución penitenciaria está volcada en la reinserción. Y los funcionarios tenemos con los internos un trato y un contacto diarios que son importantes. Ellos quieren alguien que los escuche. Yo lo hago. Me da igual el tipo de delito, porque no quiero prejuzgar. Ni juzgar. La gente piensa que es imposible reinsertar y si todos lo pensáramos, seguro que acabaría siéndolo. Pero yo creo que no lo es".

El día a día no es sencillo. "Hay momentos de mucha tensión". Pero los internos "están bien cuidados. Pueden estudiar, hacer cursos, aprender valores sociales. Tienen atención sanitaria, incluida la bucodental...", dice Toni. Y recuerda que no es fácil compaginar este esfuerzo por la reinserción con la labor "de disciplina y custodia" que deben ejercer. "Yo les ayudo en todo lo que puedo, pero siempre dentro de la ley. Creo en ellos, pero también en la disciplina. Es necesario educarlos, explicarles que no es admisible una pelea ni una extorsión", añade Toni, que estudió Derecho.

Está convencido de que casi el 100% de los funcionarios de prisiones realiza un trabajo ejemplar. "Habrá ovejas negras, como en todas partes. Pero la mayoría realiza una gran tarea". Para él, buena parte de los reclusos tienen una vida "realmente dura", y resulta muy complejo reinsertarse al regresar al núcleo familiar o social que los abocó a delinquir. Pero no pierde la esperanza.

Ahora, la organización está a la espera de que se confirme su registro oficial para pedir alguna subvención con la que pagar sus pequeños gastos (confeccionar la web, tener el logotipo o adquirir alguna herramienta para dar las charlas). Sabe que no será sencillo. "Al plantear lo de la oenegé, mucha gente se rió. Pero creo que puede interesar", dice

«Aún oigo las voces, pero un poco menos...»

«Aún oigo las voces, pero un poco menos...»

«Estaba tumbado en mi cama y, de pronto, unas voces me hablaron. Luego, la habitación empezó a oler distinto... Ahora también oigo esas voces, pero no tanto como antes porque estoy medicado». Es miércoles, y quince personas (siete mujeres), asisten a su terapia con la psicóloga de la cárcel de Zuera (Zaragoza), que esta vez se hace en el salón de actos porque todas las aulas están ocupadas con otras actividades. Entre los internos hay quien cumple condena por delitos de sangre y también otros por hechos menos graves. Tienen en común que han pedido ayuda psicológica. Además, buena parte ya había recibido asistencia psiquiátrica antes de ingresar en prisión (es una situación que se repite en el 17,6 por ciento de los reclusos españoles), y admiten que su principal problema es su cabeza; su «mala cabeza», que les ha llevado a delinquir.
La terapia de hoy trata de la «solución de conflictos» y sorprende la implicación de los pacientes, que hablan de sus historias con naturalidad, en ocasiones con cierto atropello en busca de respuestas a sus inquietudes, que la psicóloga trata de resolver proporcionándoles herramientas adecuadas: «¿Qué harías si tienes un problema con una compañera de módulo?». «Primero intentaría hablar con ella. Y si no hay solución, al «tigre» (cuartos de baño comunes, donde no pocas veces los internos ajustan sus cuentas)», responde una joven morena, miembro de una tribu urbana. «Algunas son peor que los animales, drogadictas, lo más «tirao»», remacha. Y tras escuchar que esa no es la solución concede que su problema es que es «muy impulsiva», incluso «intransigente».
También en primera fila otra joven morena, esta suramericana con antecedentes por drogas y espléndida sonrisa, cuenta que ya antes de tener problemas con la justicia intentó suicidarse. En eso coincide con un 3 por ciento de la población reclusa y también, como la mayoría, lo volvió a intentar en prisión.
Equilibrio precario
En la penúltima fila se sienta un hombre de mediana edad, de pelo corto y con perilla. Es uno de los más reservados del grupo, apenas habla y parece refugiado en sus pensamientos. En voz baja asegura que él ya está curado, algo que no está tan claro para los médicos, que saben que su equilibrio actual es precario y depende del tratamiento que recibe.
En buena medida, las características de los que forman este grupo coinciden con las conclusiones recogidas en el «Estudio sobre salud mental», realizado por la Instituciones Penitenciarias, del que ya informó ABC y que dibuja una situación más que preocupante: prácticamente la mitad de la población reclusa; es decir, más de 30.000 presos, sufre algún tipo de enfermedad mental, y en algunos casos varias.
El director de la cárcel de Zuera advierte de que con estos enfermos «la reeducación y la reinserción, que son el objetivo del sistema penitenciario, quedan relegadas a un segundo término, porque lo primero es curar». Advierte, además, que las respuestas que se dan al problema son siempre parciales, entre otras cosas por su «temporalidad, ya que en cuanto cumplen la pena, naturalmente, tienen que salir a la calle y allí no hay una red asistencial que se haga cargo de ellos». Las cárceles son, pues, el «vagón de cola de la sociedad, al que se envía a los que nadie quiere», añade.
«Nos llegan todos los fracasos de los recursos comunitarios. Al menos, aquí no hay posibilidad de que se repitan, porque ya no pueden ir a otro sitio», explica con una ironía que estremece uno de los facultativos del centro, que como todo el personal sanitario no sólo está muy sensibilizado con este asunto, sino que además se ha implicado en la movilización de recursos: «Tenemos un convenio con la diputación gracias al cual dos psiquiatras externos pasan aquí cuatro horas de consulta semanales. No es mucho, pero algo es algo».
Observación directa
«La única ventaja de que estas personas estén en un centro penitenciario -explica el subdirector médico de Zuera- es que al menos están vigilados. Se les diagnostica, se les trata y además, si es necesario, para garantizar que toman la medicación, se les administra en presencia del personal sanitario. Muchos, como los psicóticos y los esquizofrénicos, no tienen conciencia de estar enfermos y para ellos es más fácil seguir su tratamiento aquí que fuera. Pero este no es su sitio».
María tiene 40 años, es rumana y en julio ingresó en prisión. Unos días antes había tenido una pelea en un bar con otra mujer por celos. Sólo le causó pequeñas lesiones, pero además la amenazó e insultó a los policías que intervinieron. El juez la condenó a siete meses, que debía cumplir en un psiquiátrico penitenciario ya que tiene una enfermedad mental. Prisiones explicó a su señoría que ese no era un lugar para ella por las características de los internos de esos establecimientos. El magistrado lo entendió y ordenó llevarla a un «centro adecuado». La comisión de ingresos psiquiátricos, dependiente de los servicios sanitarios de Aragón, consideró entonces que sería suficiente un tratamiento ambulatorio, pero el especialista al que fue derivada María decidió que era necesario su permanencia en un lugar cerrado. Sin más opciones, la mujer acabó en la prisión de Zuera y si nadie lo remedia ahí seguirá hasta febrero. Ya había perdido la custodia de su hijo mayor, y el encarcelamiento le hizo perder también la del pequeño, que quedó en un centro de la Diputación.
Además, al no haber una imputabilidad plena no se la ha podido clasificar en ningún grado -por ejemplo régimen abierto- y, por tanto, tampoco conceder permisos de salida. Es decir, un pequeño incidente ha llevado a esta mujer a estar entre rejas por primera vez en su vida. «No entiende nada y es lógico -explica el director del centro-. Sabemos que está en una situación muy vulnerable y volcamos todos nuestros recursos en ella». Pero nada más se puede hacer.
En un limbo
Lo peor es que no es, ni mucho menos, un caso único. En la misma prisión hay un hombre que protagonizó un altercado en un bingo, durante el cual propinó una bofetada a un policía local. Está diagnosticado como enfermo mental y el juez le condenó a ingresar en un psiquiátrico penitenciario por un periodo de entre cuatro meses y tres años. No había plazas y acabó en prisión. Ya lleva siete meses, y como la anterior no puede ser clasificada en ningún grado ni disfrutar de permisos. Están, pues, en una especie de limbo. Se sabe, pero nadie toma medidas.
Más sorprendente aún es el caso de los presos límites, un millar según el citado estudio. En muchas ocasiones cometen pequeños delitos que les llevan a la cárcel. Salen, vuelven a la soledad y reinciden. A veces ni siquiera intentan huir.
«Las personas mal atendidas de sus patologías mentales cuando aún no han delinquido se convierten al final en un problema penitenciario», afirma el subdirector médico de Zuera, un profesional con muchos años deexperiencia.«Es más barato invertir en la asistencia sanitaria comunitaria que en prisiones», añade otro de los médicos de Zuera.
Como se refleja en el citado estudio, las situaciones que se viven en esta cárcel no son excepcionales. Por ello, Prisiones ha diseñado un programa marco de atención a estos enfermos, que a partir de ahora cada centro adaptará a su situación concreta. Se trata, primero, de detectar, diagnosticar y tratar a todos los reclusos con estas patologías; luego, de mejorar su calidad de vida, y finalmente de tratar de buscarles una salida de cara a su reincorporación a la sociedad.
Cada enfermo tendrá un programa de tratamiento individualizado, y en función de la gravedad de su estado hará actividades completamente al margen del resto de los internos, compartirá algunas o estará plenamente integrado con los demás. Se marcarán objetivos genéricos -por ejemplo, aumentar la calidad de vida, controlar el riesgo de suicidio...-, y otros específicos, a lograr en un plazo concreto, como puede ser conseguir que el paciente recoja y se tome la medicación de forma correcta, que se duche y asee a diario, que no se cause autolesiones o que sea capaz de viajar en solitario en transporte público...
Un equipo de rehabilitación será quien diseñe esos planes individualizados y en caso de que se considere necesario contará con la colaboración de presos de apoyo, que recibirán una formación específica de 300 horas, obtendrán una titulación homologada y además serán contratados por la administración penitenciaria y remunerados. «En principio -señala el director de Zuera-, lo más probable es que elijamos a los que ya hacen estos trabajos en los programas de prevención de suicidios». Para que actúen, el paciente tendrá que dar su consentimiento. La misión del recluso será colaborar con el equipo de rehabilitación y ayudará al enfermo en su integración, evitando que sea manipulado y objeto de abusos por parte del resto de internos.
«Son muy útiles, porque se convierten en nuestros ojos, los tienen vigilados de forma permanente y sabemos que al menor problema nos vamos a enterar y podemos intervenir de inmediato. Para ellos también es gratificante, porque aportan sus conocimientos», dice el equipo médico.
Estos programas son imprescindibles, pero todos saben que aun así su eficacia será limitada. «Lo más difícil es la reinserción social», insisten una y otra vez los expertos. «Un centro penitenciario no reúne las mejores condiciones para tratar a los enfermos mentales y, en cualquier caso, se trata de una respuesta temporal», explican los facultativos. «Si no se crean los centros adecuados en el exterior, que hagan compatible la seguridad de los ciudadanos con los derechos de los pacientes, no avanzaremos. Es imprescindible disponer de una red social de asistencia para cuando estas personas salgan a la calle».
Doble estigmatización
«Que nadie se engañe», dicen los expertos. De momento, estos enfermos están entre rejas. Pero un día saldrán a la calle y allí volverán a la soledad y al abandono, estigmatizados además por su doble condición de ex presidiarios y «locos». Lo normal es que dejen de tomar su medicación. Los que antes de ingresar en prisión ya oían voces, muy probablemente las volverán a escuchar. Los que no se sabían controlar, los que tuvieron brotes psicóticos, los depresivos, tienen todas las papaletas para volver a sufrir las crisis que les llevaron a prisión. A partir de ahí es imposible anticipar cómo reaccionarán, aunque podrían cometer actos gravísimos. Y la sociedad, entonces, se llevará las manos a la cabeza.

Las cárceles aragonesas comienzan 2008 con un incremento del 5,06% de su población reclusa

La población de las tres prisiones aragonesas ha aumentado un 5,06% desde la primera semana de enero hasta la última de diciembre, mientras que la media española ha sido del 4,98%. A pesar de que se ha reducido respecto al verano, sigue habiendo más presos en Aragón que en Castilla- La Mancha, que cuenta con el doble de centros.

Zuera es la cárcel aragonesa con mayores índices de masificación
La población de las prisiones aragonesas ha aumentado un 5,06% desde la primera semana de enero hasta la última del mes de diciembre de 2007, mientras que en el mismo periodo, la media española ha sido del 4,98%, según datos semanales proporcionados desde el Ministerio del Interior.

De los 2.324 presos que habitaban al inicio de 2007 las tres prisiones con las que cuenta Aragón (Daroca, Zuera y Teruel), en la semana del 21 de diciembre se incrementaron hasta 2.448, lo que suponen 124 presidiarios más. Cifra menor a la que se registró durante los meses de verano, momento en el que el ritmo de crecimiento era tres veces superior a la media nacional, puesto que en la época estival se distribuyen los presos de las cárceles de la zona costera a otros centros del interior.

En cuanto a la situación de los internos, el 86,96% están ya penados, mientras que el 13,01% son preventivos, una cifra que se reduce a la mitad respecto al porcentaje medio de los centros de España, que alcanza el 23,51%.

La prisión preventiva o prisión provisional es una medida cautelar de carácter personal que afecta el derecho de libertad personal durante un lapso de tiempo más o menos prolongado. Cuando se dicta la prisión preventiva, el imputado o acusado de un delito es obligado a ingresar en prisión, durante la investigación criminal, hasta la celebración del juicio.

La población reclusa en Aragón sigue superando a la de otras Comunidades como la manchega que, a pesar de duplicar el número de centros, cuenta con 2.209 internos. Las de mayor número de cárceles son Andalucía (14.689) y Cataluña (9.424), en este segundo caso su administración es competencia del Departamento de Justicia de la Generalitat. Ambas disponen de doce centros penitenciarios en su territorio.

La masificación

Según el sindicato Acaip, la macrocárcel de Zuera dispone de 1008 celdas funcionales, pero su ocupación media real es de 1600. Las celdas funcionales son todas aquellas donde el interno vive de forma continuada. Por tanto, no se tienen computadas las plazas existentes en dependencias como: enfermería, aislamiento e ingresos y tránsitos que se ocupan por un periodo determinado. En el caso de Daroca rondarían las plazas funcionales es de 322 y en Teruel el número de internos ronda los 183. En total, unas 1.513 plazas para 2.471 presos.

Desde la puesta en marcha de la macrocárcel de Zuera en 2001 hasta 2005, el incremento de su población presa fue del 155,52%, según un informe de esta asociación. Otro dato que destaca de este estudio es que el grado de reincidencia de los presos condenados en las prisiones de Aragón, estaba entonces 12 puntos porcentuales por encima de la media a nivel nacional.

A pesar de todo, en noviembre, la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, aseguró que no está prevista la construcción de ningún nuevo centro penitenciario en la Comunidad aragonesa.

Una serie para televisión se rueda en el centro penitenciario de Daroca

Una serie para televisión se rueda en el centro penitenciario de Daroca

"Jaque" se inspira en "Camera Café" y está interpretada por algunos internos y artistas invitados.

En el Centro Penitenciario de Daroca ha comenzado la filmación de una serie de televisión escrita e interpretada por algunos de los internos. Se llama "Jaque" y cada capítulo va a contar con la presencia de un artista invitado. El primero de ellos ha sido Miguel Ángel Tirado, que interpretó su popular personaje Marianico el Corto, encarcelado para esta ficción por motivos que el público conocerá si la serie, como parece que ocurrirá, es emitida por una cadena regional o local.

Marianico -o Miguel Ángel, como prefieran- siempre se ha mostrado dispuesto a colaborar con esta prisión en diferentes iniciativas. Por eso, ayer recibió el título de "Picapedrero" que se concede a quienes colaboran en cursos o talleres del Área de Formación del centro, por conseguir "abrir un agujero de libertad y esperanza en la muralla".

Javier Mesa, respaldado por la dirección del centro, es el motor de dicha área, que promueve iniciativas tendentes a una reinserción lo más efectiva posible. En el caso de esta serie para televisión, el Ayuntamiento de Daroca se ha sumado al patrocinio.

Pedro Betancor es quien ha dado forma al guión de "Jaque", que se inspira en "Camera Café" aunque plantea situaciones muy diferentes, ya que es el interior de una imaginaria prisión donde suceden las cosas.

En el decorado utilizado, hay una ventana con rejas que da a una playa con quitasoles y la máquina del café también tiene su protagonismo. El plató ha sido instalado en un espacio carcelario multidisciplinar dentro del área de escuelas y talleres.

Para elegir a los protagonistas de la serie, hubo un castin entre los internos que se apuntaron. De él salieron los intérpretes de una serie de arquetipos: el mafioso, el profesor, el anarquista, el listillo, el espíritu que deambula por los pasillos, el maestro, el gitano, el limpiador y muchos otros.

El realizador Francisco Javier Millán es el director de "Jaque". El pasado jueves, tras 8 horas de grabación, terminó el primer capítulo. Millán vuelve a la dirección tras su largometraje "En silencio". Desde luego, en la zona de la prisión de Daroca donde se rueda "Jaque" hubo de todo, menos silencio, salvo cuando el director gritaba: "Acción".

Los actores se entregaron con entusiamo y lo mismo representaban sus papeles delante de la cámara que, si era preciso, sujetaban la jirafa o borraban y escribían en la claqueta las distintas y repetidas tomas.

El guionista trabaja ya en los siguientes episodios, adaptándolos a los diferentes invitados. Se cuenta con la colaboración de Pepe Bofarull, Enrique Larroy, Margó Venegas y Luis Alegre, pero hay más, todavía pendientes de confirmación. Además, Chema Peralta será el autor de la música.

El título, "Jaque", es una reacción a programas como "El coro de la cárcel" donde se daba una visión muy sesgada, poco libre y creativa, de lo que debe ser la reinserción de personas que, una vez pagadas sus culpas, tienen cosas que ofrecer a la sociedad.
Otros proyectos

Próximamente, los internos de Daroca tendrán clase de introducción a la cerámica con Fernando Malo, Miguel Mena acudirá a hablar de literatura, Antón Castro lo hará sobre cine y Marta Vallejo, directora de comunicación del Comisario de la Expo, comentará imágenes virtuales de cómo va a ser la feria internacional del agua. También la SCIFE, de Fuentes de Ebro, ha prometido colaborar en temas de imagen.

Prisiones sólo gastó en los 11 primeros meses del año un 33% de lo presupuestado

21-12-07
La inversión prevista por la Administración penitenciaria para 2007 era de 35 millones de euros

En 2005 y 2006 apuntaban maneras, y en 2007, se han consolidado. Y es que, cuando apenas quedan unos días para acabar el ejercicio, la ejecución del presupuesto de, al menos, uno de los capítulos de inversiones de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias no puede ser más deficiente e irregular.
Según explicaron a este periódico fuentes del Ministerio del Interior, a principios de diciembre la ejecución de los créditos para inversiones (dedicados al equipamiento y mejora de los centros) apenas llegaba al 33% de lo presupuestado. Es decir, durante los 11 primeros meses, la Administración penitenciaria sólo había gastado uno de cada tres euros presupuestados en 2007 para la mejora carcelaria. Para este año estaba prevista la inversión de 35 millones de euros.

Pero es que, además, muchas de las actuaciones previstas e iniciadas se han tenido que anular durante el mes de diciembre.

Por este motivo, en el último mes del año las prisas son ahora por gastar y gastar, para evitar perder una importante cantidad de dinero de los presupuestos.

Es frecuente que durante este mes de diciembre, en el plazo de apenas tres o cuatro días, se inicie un expediente de contratación, se adjudique, figure que se ha ejecutado y se pague.

También se pone en marcha la técnica de dar por cumplidos y pagar contratos que aún no se han ejecutado en ese momento, aunque se hacen con posterioridad.

En definitiva, la Administración penitenciaria está sufriendo un problema gravísimo de hacinamiento y sus gestores se dedican a gastar a toda velocidad, en apenas unos días, importantes partidas presupuestarias.

Uno de los grandes problemas de esta mala gestión de los fondos penitenciarios es que los mecanismos de intervención del Estado no han detectado estas deficiencias.

Aun así, según explicaron estas mismas fuentes, en 2006 se quedaron sin gastar más de cuatro millones de euros (entre un 20% y un 25%) de los créditos destinados a inversiones cuando son muchos los centros penitenciarios que aún necesitan urgentes mejoras. Esos créditos presupuestarios están dirigidos a mejorar el equipamiento y las instalaciones. La construcción de los nuevos centros penitenciarios depende de la sociedad Siepsa, encargada por el Estado de los nuevos recintos.

Este periódico ya ha informado en varias ocasiones durante los últimos meses de algunas deficiencias sobre la gestión de contrataciones en este ámbito de la Administración.

En concreto, Prisiones ha aducido motivos de seguridad para realizar la adjudicación en unas obras que, en una primera convocatoria pública, ya habían sido licitadas en un concurso abierto, es decir, se convocó dos veces el mismo concurso modificando las bases y adjudicándolo directamente por «motivos de seguridad».

También se desveló cómo se adjudicaron a dedo contratos profesionales a empresas con las que directivos de Prisiones tenían importantes vínculos. Alguno de estos directos han sido sancionados recientemente por estos hechos.

Además, en 2005, en el corto plazo de tres días de diciembre, los centros tuvieron que gastarse deprisa y corriendo más de siete millones de euros pertenecientes a gastos corrientes y servicios. En concreto, entre los días 28 y 30 de diciembre los centros penitenciarios tuvieron que gastar ese dinero.

La mayoría de esos recursos se dedicó a sufragar deudas pendientes de fármacos y de gastos hospitalarios. También se atendieron deudas contraídas durante los últimos cuatro meses en algunos centros por consumo de agua y los transportes en ambulancias desde cárceles a hospitales.

Actos para estos días

Los funcionarios y presos de la cárcel de Zuera (Zaragoza) celebran estos días la Navidad con un Belén, diversas actividades lúdicas y comidas especiales. (El periodico de Aragon 24 - XII - 2007)

Los extranjeros son ya un tercio de la población reclusa

Los inmigrantes acceden con mucha dificultad al tercer grado o a la libertad provisional por la falta de arraigo.
Los extranjeros son ya un tercio de la población reclusa española. A 30 de junio de este año (últimos datos disponibles) en los 67 centros dependientes del Ministerio del Interior había 56.765 internos de los que 18.178 (el 32 por ciento) eran inmigrantes. La proporción es aún mayor en las penitenciarias gestionadas por el Gobierno catalán, donde el porcentaje foráneo es del 39 por ciento. Las últimas estadísticas oficiales del Ministerio del Interior ponen de manifiesto un continuo incremento de la colonia foránea entre rejas. En 2000 era el 20 por ciento del total, en 2001 el 23, en 2002 el 26, en 2003 el 27, en 2004 el 29, en 2005 el 30 y en 2006 el 32 por ciento.

Estas cifras contrastan con el peso de los extranjeros en el padrón nacional. Mientras que en las cárceles españolas tres de cada diez presos son extranjeros, en la población nacional sólo uno de cada diez residentes es inmigrante.

Sin embargo, Instituciones Penitenciarias no ve con preocupación este aumento. Cree que el incremento dentro de las cárceles es "fiel reflejo" del crecimiento general de la población foránea en España, aunque los responsables penitenciarios reconocen que "históricamente" la proporción de extranjeros ha sido mayor en las cárceles que en la calle. Los expertos justifican el alto porcentaje de encarcelados extranjeros, no sólo porque se trata de un colectivo pobre y en algunos casos ligado a la delincuencia, sino por la dificultad de muchos de estos inmigrantes presos para acceder al tercer grado (en el caso de penados) o a la libertad provisional (preventivos) al no poder justificar un arraigo. Los jueces y las juntas de tratamiento, a la hora de excarcelar a un interno antes de tiempo, tienen especialmente en cuenta que el recluso tenga un domicilio conocido y una familia que le pueda mantener.
Marroquíes y colombianos

También es reflejo de la vida en el exterior el reparto por nacionalidades. Los marroquíes, la mayor colonia residente en España, también son, con mucho, el colectivo mayoritario en los centros del Ministerio del Interior con 4.529 presos. Le siguen los colombianos, que a pesar de no tener tanto peso en la inmigración, ocupan el segundo lugar dentro de las cárceles con 2.084 internos. .

Los rumanos, una colonia que en los últimos años ha crecido exponencialmente, irrumpen en el tercer puesto en las prisiones con 1.478 reclusos, seguidos de argelinos (1.084), ecuatorianos (629, un número ínfimo en comparación a la importancia de la colonia residente), venezolanos (528), dominicanos (563), bolivianos (434), portugueses (417) y franceses (407).

El endurecimiento penal pasa factura al sistema penitenciario

La sobreocupación carcelaria vuelve a repuntar tras años de ralentización a pesar de que no hay un aumento de la criminalidad. El Consejo de Europa alerta del exceso de encarcelamientos mientras prisiones intenta crear un debate para fomentar el régimen abierto.
El sistema penitenciario español vuelve a estar en situación crítica por la sobreocupación. Tras dos años de ralentización, en 2007 la población de las prisiones españolas se dispara de nuevo. En los once primeros meses del año este colectivo ha pasado de 63.905 a 67.340 personas. O lo que es lo mismo: cada día hay diez internos más en las cárceles españolas. Se trata de un ritmo de crecimiento sólo comparable en democracia a los años 2001, 2002 y 2003, cuando el sistema llegó al hacinamiento. 2007 terminará con casi el doble de internos en los centros que hace 15 años.

Según las últimas estadísticas de Instituciones Penitenciarias, España tiene ya una ratio de 130 internos por cada 100.000 habitantes, muy por encima de los 90 reclusos de media de los países de la Unión Europea. Y sin embargo, las cifras de criminalidad en España son ligeramente inferiores a la de esos mismos estados. .

Esta desproporción ha provocado incluso una seria llamada de atención del Consejo de Europa, que el pasado mes alertó del "exceso" del recurso a la prisión en España, que se sitúa en cifras por encima de los países con códigos penales más duros como los balcánicos, escandinavos y Holanda. Además, España encabeza en el viejo continente la proporción de mujeres presas. Mientras que en Europa sólo el 4,7 por ciento de la población penitenciaria es mujer, en España este porcentaje crece hasta el 7,7.
Alargamiento de condenas

¿Qué pasa en las cárceles españolas? ¿Por qué hay cada día más presos si no hay más delincuencia?. "Lo que ocurre principalmente es que el sistema penitenciario está comenzando a pagar ahora el endurecimiento de la reforma del Código Penal de 2003 del último Gobierno del PP. Hay un alargamiento de condenas sobre todo entre internos que cumplen más de cinco años y que no logran el tercer grado porque no pueden hacer frente al pago de la responsabilidad civil, tal y como exige la reforma. No es que entren más personas, es que tardan mucho más en salir", explica la directora de prisiones, Mercedes Gallizo. El Consejo de Europa le da la razón: España es ya el país con la estancia media en prisión más elevada de entre los 48 estados presentes en este organismo internacional. .

La "prueba" de que no hay ingresos masivos, según Gallizo, es que apenas ha crecido la proporción de presos preventivos, que ronda desde hace años el 25 por ciento del total. De los más de 67.000 presos de las cárceles españolas, 16.374 internos están a la espera de juicio.

Hay más causas. La directora asegura que también la anulación del sistema de redenciones en 1995 está detrás de esta sobreocupación (Gallizo nunca habla de hacinamiento). A esta situación ya complicada hay que sumar, según los analistas de Instituciones Penitenciaras, las nuevas tipologías delictivas que están llevando a miles de personas a las cárceles, tales como la violencia de género, la pederastia y la corrupción, principalmente. "Y todavía no se ha dejado sentir la reforma que encarcela a los conductores ebrios o temerarios", advierten los especialistas.

Régimen abierto

Pero sobre todo, sostiene Mercedes Gallizo, detrás de las preocupantes cifras de crecimiento carcelario está "el retraso histórico en la implantación de programas de régimen abierto para los presos con delitos menores y con mayores posibilidades para la reinserción". Mientras que en España sólo el 17 por ciento de los internos cumple su condena en la calle, en muchos países europeos son más de la mitad de los reclusos.

El régimen abierto se ha convertido en la punta de lanza de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en esta legislatura. En cuatro años se ha triplicado el número de presos en este sistema, pasando de 500 a 1.500. (del 10,9 por ciento de la población al 17,6).

Gallizo se había planteado como uno de los objetivos de la legislatura abrir un debate público sobre el futuro del sistema penitenciario español, una quimera habida cuenta "de que la crispación política existente". Pero la directora tiene clara cual es la solución: o seguir pagando por mantener a miles de personas entre rejas (sólo la construcción de una plaza en una nueva cárcel cuesta cerca de 80.000 euros a las arcas públicas, sin contar los sueldos de los funcionarios, policías y mantenimiento) o apostar por el régimen abierto para los presos con delitos menos graves. "Un sistema muchísimo más barato, sin apenas incidencias en los años que lo llevamos aplicando y que permite al preso trabajar para la comunidad o para pagar la responsabilidad civil a sus víctimas", apostilla Mercedes Gallizo.

Clausura del curso en la cárcel de Zuera

Clausura del curso en la cárcel de Zuera

ESTA semana se clausuró el curso de mediadores interculturales realizado en el centro penitenciario de Zuera a lo largo del 2007. Al acto asistió el director general de Inmigración, Pedro Coduras, otros representantes institucionales y profesionales e internos del centro. Los reclusos elaboraron en power point la presentación del acto y organizaron una degustación de alimentos típicos de Marruecos. E. P.
>El Periódico de Aragón - 17/12/2007 )

Procesados dos funcionarios por presuntas torturas

Dos funcionarios de la cárcel zaragozana de Daroca serán juzgados por presuntos delitos de lesiones y torturas contra un preso de este centro, que también se sentará en el banquillo de los acusados en la misma vista oral, que se celebrará en un juzgado de lo Penal de Zaragoza.

Los hechos, sobre los que incoó diligencias el Juzgado de Instrucción de Daroca, ocurrieron en el 2006, después de que un interno del centro que presentaba un cuadro de lesiones por presunta agresión, denunciara a los dos funcionarios.

Según la versión del preso, estaba durmiendo en su celda cuando los dos funcionarios invadieron la misma y el propinaron una paliza. Al parecer, con anterioridad a estos hechos se había producido un enfrentamiento entre el denunciante y los dos implicados, y el supuesto apaleamiento se debió a un ajuste de cuentas. Sin embargo, la versión de los funcionarios señala que fue el preso del autor de la agresión y también existe un parte de lesiones de uno de los primeros.

Pese a que el ministerio fiscal no acusó a los funcionarios y dirigió su actuación contra el recluso por un presunto delito de lesiones, el juez instructor fijó para cada uno de los dos primeros una fianza de 4.500 euros para hacer frente a posibles responsabilidades civiles.
>El Periódico de Aragón - 17/12/2007 )

Solo uno de los procesados por el 11-M ha vuelto a la cárcel de Zuera

Solo uno de los procesados por el 11-M ha vuelto a la cárcel de Zuera

Solo uno de los procesados por los atentados del 11-M ha regresado a la cárcel de Zuera tras dictarse la sentencia. Abu Dahdha, uno de los supuestos dirigentes de la célula islamista, que resultó absuelto por falta de pruebas en esta causa, permanece actualmente en el centro penitenciario aragonés, a la espera de ser juzgado por otras causas que tiene pendientes.

Abu Dahdha ya estaba en las instalaciones de Zuera con anterioridad a la vista oral, y solo fue trasladado a Madrid para ponerle a disposición de la Audiencia Nacional. Aunque con este desplazamiento también se llevó sus efectos, el protocolo que se sigue en estos casos es el retorno a la cárcel de origen, donde no es previsible que permanezca mucho tiempo.

La política general de Instituciones Penitenciarias respecto a los terroristas islamistas encarcelados, presuntos o condenados, es rotatoria. Por lo general, no suelen estar más de seis meses en el mismo centro para evitar la posibilidad de que puedan reorganizarse en el interior de las presiones.

Según fuentes penitenciarias, Abu Dahdha se encuentra en la actualidad el módulo de aislamiento de la prisión de Zuera, al igual que otros tres presuntos terroristas árabes relacionados con otras causas criminales, alguno de los cuales han tenido alguna relación con la cédula que ejecutó los atentados de Madrid en el 2004.

LOS DETENIDOS Es el caso de Ayach Redouan, quien fue detenido en el transcurso de una operación dirigida por el juez Baltasar Garzón contra una célula que tenía su base en Villanueva y Geltrú. A través de la mezquita de esta localidad catalana se enviaban terroristas a Irak para engrosar la red de Al Quaeda en este país. Redouan está considerado por la Policía como un experto en explosivos. Y en cuanto a la operación en la que fue arrestado, lo fueron en total 19 personas.

También se relacionó con el 11-M a Abdelkrim Lebchina, quien habría dado cobijo en su apartamento de la capital madrileña a varios de los autores de los brutales atentados. Lebchina tiene varias causas pendientes y su nombre está incluido en el fichero de internos de especial seguimiento (FIES).

El cuarto recluso sospechoso de terrorismo islamista internado en el módulo de aislamiento de la prisión aragonesa en la actualidad es Omar Nakcha, detenido durante la operación contra el comando Dixan. Se encuentra pendiente de juicio por esta causa en calidad de presunto encubridor.

Las fuentes consultadas reiteraron que la ubicación de estos presos es muy variable. Este grupo está sometido a continuas rotaciones, por lo que pueden cambiar continuamente. Además, no es la primera vez que en la prisión de Zuera han permanecido encarcelados otros presos preventivos relacionados con el terrorismo islamista. >El Periódico de Aragón - 16/12/2007 )

Más de 10.000 presos sufrían ya trastornos mentales antes de ser encarcelados

9 de diciembre de 2007
Las cárceles españolas se han convertido, en cierto modo, en gigantescos centros psiquiátricos, hasta el punto de que más del 17 por ciento de las personas que ingresan en ellos -en torno a 10.000 presos si se tienen en cuenta las últimas cifras de población reclusa- tienen antecedentes por trastornos mentales y más del 25 por ciento; es decir, uno de cada cuatro, tienen uno o varios diagnósticos psiquiátricos en su historia clínica.

Los preocupantes datos se recogen en el primer «Estudio sobre salud mental», realizado el pasado junio por la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria, que dirige Carmen Archanco. Es importante destacar que el informe no se refiere a los psiquiátricos penitenciarios, sin duda escasos y con pocas plazas, pero cuya realidad no es tratada en el documento.
Se desprende que «los centros penitenciarios se han convertido en buena medida en sustitutivos de las carencias de los sistemas de salud mental de las Comunidades autónomas». «En no pocas ocasiones -añade- los jueces se ven obligados a ordenar que el enfermo mental que ha delinquido permanezca en un centro cerrado en lugar de que sea tratado en el exterior, donde apenas hay instalaciones, los controles son menores y la posibilidad de reincidencia mayor».

La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, asegura que la enfermedad mental «se halla en el origen» de muchos delitos y que «en ocasiones, la prisión se utiliza como un recurso de carácter asistencial para estas personas, que no han sido tratadas y controladas en su vida en libertad». El problema, reflexiona Gallizo, es que una vez cumplida la pena estos individuos quedan en libertad, «cargando con la doble estigmatización derivada de su condición de enfermo y ex preso».
El 1,8 por ciento de los internos -en torno a un millar- tiene acreditada una discapacidad psíquica, bien mediante la certificación de minusvalía o por pruebas psicométricas recogidas en la historia clínica.

La salud mental en las prisiones es, junto con la masificación, uno de los principales problemas del sistema penitenciario al incidir de forma muy directa tanto en la vida de los centros como en las posibilidades de intervención del sistema en cada recluso. Esta situación ha obligado a Prisiones a preparar un Programa Marco, pionero en este campo y aún en fase de impalntación, para atender a los enfermos. Es la primera vez que se realiza un estudio para conocer la situación real y que se elaboran unas respuestas concretas, aunque lógicamente de eficacia limitada por la naturaleza de los lugares en los que se implantan.

Según el estudio, el 17,6 por ciento de los internos en sus historias clínicas antecedentes psiquiátricos previos a su ingreso en prisión, e incluso el 3,2 por ciento de ellos había estado ingresado en un centro psiquiátrico. Esas prevalencias son mucho mayores que en la población general. Además, entre los antecedentes o ingresos que recoge el documento no se incluyen los derivados del consumo de estupefacientes.

En cuanto al tipo de antecedentes psiquiátricos de los reclusos antes de ser encarcelados, incluyendo ya aquellos que tienen que ver con los estupefacientes, se observa que el 2,6 son trastornos psicóticos; el 6,9 por ciento, afectivos, el mismo porcentaje de trastornos de la personalidad -de estos casi la mitad están diagnosticados como trastornos antisociales- y el 3 por ciento otras patologías. Además, el 44,2 por ciento tiene antecedentes por abuso de drogas y entre éstos el 9,6 presenta una patología dual; es decir, suman una patología psiquiátrica a las provocadas por estupefacientes. El estudio precisa que «hay que tener en cuenta la presencia, en muchos casos, de varios diagnósticos psquiátricos en una misma persona por lo que la suma de los porcentajes es mayor del 100 por cien».

En cuanto a los antecedentes por intento de suicidio previo al ingreso en prisión, el informe sitúa en un 3 por ciento los internos que lo hicieron en el año anterior a su encarcelamiento, y de ellos casi un tercio presentaban una patología dual. Una vez internados en un centro penitenciario, el 2,7 por ciento de los presos intentaron quitarse la vida durante los doce meses previos a la realización del estudio. Por tanto, no hay una diferencia sustancial entre ambos datos, que en cualquier caso lo que revelan es «la alta probabilidad de repetir» el intento de suicidio en prisión, especialmente en las mujeres.

Además, el 12,2 por ciento de los internos necesitaron ser derivados desde la atención primaria hacia la atención psiquiátrica en el último año para su valoración y tratamiento, cifra muy superior a la que se produce en los centros del sistema nacional de salud.

El 13,5 por ciento de los internos tiene recogido algún diagnóstico psiquiátrico sin incluir el abuso o dependencia de las drogas; el 24 presenta sólo abuso o dependencia de esas sustancias y el 12,1 una patología dual. Con estos datos se puede concluir que el 25,6 por ciento de la población reclusa -en la actualidad cerca de 17.000 individuos- tiene uno o varios diagnósticos psiquiátricos sin incluir los de las drogas, porcentaje que se eleva al 49,6 por ciento si se tiene también en cuenta este factor.

Desde un punto de vista clínico, el 3,4 por ciento de los reclusos padece un trastorno psicótico, el 12,8 un trastorno afectivo, el 9,4 uno de personalidad y el 4,2 otra patología, siendo frecuente, de nuevo, la concurrencia de dos de ellos en un mismo individuo, por lo que la suma de esos porcentajes supera el 49,6 por ciento antes citado.

El número de tratamientos psiquiátricos que se siguen en las cárceles es muy alto. El 30,6 por ciento de los presos tiene prescritos psicofármacos, el 11 también metadona y el 5,6 sólo esta última sustancia. Casi la mitad de la población reclusa, el 47,2 por ciento, tiene prescrito algún psicofármaco, incluida metadona.

15 años del caso

15 años del caso

El día 13 de noviembre se cumplieron 15 años de la desaparición y muerte de las conocidas como "niñas de Alcàsser", tres adolescentes de entre 14 y 15 años llamadas Miriam García, Desirée Hernández y Toñi Gómez vecinas de esa localidad valenciana. Sus ejecutores fueron Antonio Anglés y Miguel Ricart, dos delincuentes que las subieron a su coche cuando hacían autostop para violarlas y asesinarlas. Antonio Anglés, el ejecutor, escapó de la justicia -hasta hoy-, convirtiéndose en un fantasma. Miguel Ricart, su colega y colaborador, fue condenado a una pena de casi dos siglos de prisión hace diez años en un proceso muy mediático que inició eso que hoy se conoce como "juicios paralelos".

Aunque, en la vida real, la gente no parece tener muy presente ese legado. "En Alcàsser no nos acordamos de estos aniversarios, es algo que no condiciona la existencia en el pueblo", explica Josep P. Gil, psicólogo en esta localidad, con largo contacto con el caso. Pero en Internet, en cambio, las teorías de la conspiración sobre el caso, como también un mito negro hacia Ricart y Anglés, tienen hoy día una vigencia escalofriante. "No es de extrañar", explica Gil, "la Red, con su anonimato, se ha convertido en un conducto perfecto para teorías paralelas que la vida real niega".

Si alguien busca "Antonio Anglés" en Google le aparecen 1.670.000 referencias. Si busca "Miguel Ricart", 964.000. La mayoría de ellas no corresponden a noticias de prensa o similares, sino a elucubraciones textuales llevadas a cabo por usuarios de la red en las que se defienden la existencia de conjuras que, ocasionalmente, hasta se enlazan con el atentado del 11-M. Por ejemplo, en algunos foros o en las intervenciones en el blog de Luis del Pino, promotor de los denominados "peones negros", se relacionan ambos casos como muestra de una larga voluntad política de ocultar la verdad real tan insidiosa como imaginaria. También en Internet existe un colectivo llamado El Palleter, que lleva largo tiempo promoviendo la oscuridad sobre Alcàsser. Su espacio virtual no sólo está dedicado ampliamente a la elucubración, sino a poner a disposición de quien lo crea oportuno todo tipo de declaraciones y documentos extraídos del sumario del caso, incluidas fotografías de objetos encontrados en los cadáveres (un reloj, una cruz de Caravaca). Asimismo, sus promotores recomiendan gran cantidad de otras páginas web y facilitan la versión completa digital del libro ¿Qué pasó en Alcàsser?, de Juan Ignacio Blanco, antiguo colaborador televisivo de Fernando García cuya relación acabó mal. El libro fue retirado de las librerías por orden judicial a instancias del abogado de Rosa Folch, madre de una de las víctimas, que no quería que la imagen de su hija -se incluían hasta fotos de autopsias- fuera tratada de ese modo.

"Nosotros intervenimos en su momento sobre Internet", explica Juan Segura, abogado de Rosa Folch. "Por ejemplo, hicimos que se quitara la página de una fundación de Fernando García que pedía dinero utilizando la imagen de Desirée, y también la de un colectivo de la conspiración llamado Viriato Luchador". Pero ese grupo ha reaparecido hospedado en otros sitios webs y hoy mismo ofrece el sumario entero del caso, y hasta el contenido de las actas judiciales, aparte de todo tipo de mensajes contra la administración de justicia y el legislador. Los nuevos fenómenos de la red no son ajenos en absoluto a este culto decadente, y en Youtube abundan los vídeos de pintorescas intervenciones televisivas de quienes fueron citados como testigos en el juicio. También en la comunidad internacional de usuarios Myspace hay una página dedicada al crimen con fotos de las víctimas. En ella se escucha una canción de música de baile dedicada al suceso (se llama Crimen en Levante) y proliferan las opiniones recientes -pretendidamente modernas e irónicas, pero enfermizas- de usuarios con acceso a la página. Aunque quizás lo más sorprendente sea que Anglés y Ricart tienen en este momento en la red sendas páginas web personales no autorizadas en las que el webmaster se pone en el rol de los respectivos autores del crimen.


Un preso sin permisos
Miguel Ricart, hoy en la cárcel de Zuera, permanece encerrado -uniendo el tiempo pasado en prisión provisional con el cumplimiento de la condena propiamente dicha- desde 1993. A punto ha estado alguna vez de conseguir permiso, pero se ha evitado, en buena parte, por la intervención de los abogados de la asociación Clara Campoamor, responsable de la acusación popular durante el juicio. No obstante, pronto podría solicitar de nuevo ese privilegio. De Antonio Anglés nada se sabe. Lo último que se considera es su paso por un barco con destino a Irlanda que zarpaba desde Portugal. Sigue entre los más buscados en la página web de la Guardia Civil, aunque no ayuda a su posible identificación internacional la indicación de que su edad es de 26 años de edad -eso tenía cuando desapareció- ya que hoy debería tener más de 40. Su familia ya no vive en el pueblo de Catarroja, como tampoco la de Miguel Ricart (su padre murió).

Fernando García puso un negocio de venta de colchones frente a la casa de los Anglés, pero ya lo cerró. Viene teniendo relación con los tribunales por diferentes causas relativas a las acusaciones que vertió en televisiones, y con una fundación que creó con donaciones de gente anónima. A instancias de Rosa Folch, la Audiencia Nacional condenó al Estado a indemnizar con 300.000 euros a cada uno de los padres de las víctimas por permitir que Anglés disfrutara de un permiso penitenciario en el momento del crimen.

Pulseras para penados: No me siento atada

Pulseras para penados: No me siento atada

Una presa de Zuera en tercer grado pernocta en su casa gracias a que lleva en el tobillo un dispositivo telemático con el que la prisión puede verificar su paradero:

Es como la bola del presidiario de la era digital. Y Ana va con ella a todas partes, disimulada por las botas o tapada por el pantalón. Pero la tobillera, también conocida como medio telemático de control a distancia, es más ligera y discreta. Sobre todo, permite que el recluso que la lleva pueda hacer una vida casi totalmente normal, sin necesidad de volver a la cárcel todas las noches para dormir.

"Con la tobillera no me siento atada, aunque nunca la luciría en una piscina", reconoce Ana, de 39 años, que en el 2002 fue condenada a 2 años, 6 meses y un dia de prisión por un delito de revelación de datos personales. "Un vecino de mi casa en Zaragoza me acusó de quitarle las cartas que llegaban a su buzón y de tirarlas a la basura, y además me grabó con un vídeo casero", explica.

La sentencia se ejecutó en el 2006. Ana fue primero a la prisión de Soto del Real, en la comunidad de Madrid, quizá porque nació allí. Muy pronto, no obstante, fue destinada al centro penitenciario de Zuera, donde pasó cuatro meses y medio. "Después, la junta de tratamiento me concedió el tercer grado por unanimidad y pasé un año entero yendo a dormir al Centro de Inserción Social Las Trece Rosas de Torrero", cuenta Ana.

De esa forma, durante el día la reclusa podía cuidar de su hija menor de edad, atender a su madre, que está delicada, y trabajar.

Vida laboral y familiar

Concluido ese periodo de semilibertad, Instituciones Penitenciarias le concedió una tobillera que le permitía pernoctar en su nueva casa en un pueblo de la provincia de Zaragoza. El dispositivo, conectado a un receptor instalado en el teléfono fijo de su domicilio, la mantiene bajo control entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana. En ese horario, Ana debe permanecer en su casa.

"Solamente me retrasé un día que saqué a pasear al perro, y el centro de control, que está en Madrid, enseguida se dio cuenta de la incidencia", recuerda.

Con todo, para ella la tobillera es "lo más parecido que existe a la libertad", ya que le ayuda a compaginar la vida laboral con la familiar y no se ve obligada a recorrer grandes distancias en automóvil para ir a pernoctar a la macrocárcel de Zuera.

"El dispositivo que llevo en el tobillo hace que el receptor adaptado al teléfono registre todas las veces que entro y salgo de casa, y he notado que al menos tres veces al día emite señales para comprobar si estoy donde tengo que estar", indica Ana, que todavía habrá de llevar la tobillera hasta el mes de febrero. Si todo va bien, entonces recibirá la libertad condicional, dado que habrá cumplido tres cuartas partes de la condena.

En los dos meses que hace que lleva el dispositivo electrónico adosado a la pierna ha podido comprobar que es imposible quitárselo. "Me he acostumbrado al chisme, pero a veces me parece algo pesado y habría momentos en que preferiría no tenerlo puesto, pues dicen que pita en algunos sitios, como los Juzgados, aunque no he podido comprobarlo", dice. También le asusta la posibilidad de que le pongan una multa de tráfico, algo que podría perjudicar su trabajo como representante comercial.

"Por una tontería"

"Lo peor de todo es que, tras mi paso por la cárcel, tengo antecedentes penitenciarios, y eso saldrá a relucir cada vez que me identifique la Guardia Civil de Tráfico o cualquier agente de la autoridad", lamenta Ana.

Y todo ello por cometer un hecho delictivo que, según ella, nunca debería haberla llevado a la cárcel. "En las prisiones en las que he estado se extrañaban de que hubiera acabado entre rejas por una tontería, por un simple enfrentamiento con un vecino que se dedicó a hacerme la vida imposible y que incluso llegó a acusarme de haberle cortado la luz", afirma.

Ana no tiene el perfil de un delincuente, pero ha pasado más de cuatro meses de su vida entre malhechores, "por un hecho que no se merecía una condena tan exagerada". En el módulo de mujeres de Zuera convivió con traficantes de droga, ladronas e incluso etarras. Con algunas llegó a intimar y de todas aprendió algo. También se enteró de que Zuera lleva mala fama entre la población reclusa, por la que circula el rumor de que es un centro donde las condiciones de internamiento son bastante duras.

"Aun así, yo me lo pasé muy bien en la cárcel y no puedo decir en absoluto que fuera una experiencia negativa", subraya Ana. "Llegué allí con mucho estrés, con muchos problemas, y me sentí bien acogida y arropada tanto por mis compañeras como por las funcionarias", asegura.

Por eso Ana guarda un buen recuerdo de la cárcel de Zuera, además de la tobillera. Pero ese espía pegado al cuerpo pronto será también un mero recuerdo.>El Periódico de Aragón - 18/11/2007 )

Uno de cada diez presos está afectado por el sida

1 de diciembre de 2007

Uno de cada diez presos tiene sida o es portador del virus que provoca la enfermedad. Ésa es una de las conclusiones que refleja el libro «La infección por el VIH en el medio penitenciario», editado por el jefe de Sección de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital Reina Sofía, Antonio Rivero, y en el que ha participado un grupo de especialistas de toda España.

El estudio, que fue presentado ayer en la víspera del Día Internacional contra el Sida, que se celebra hoy, subraya las diferencias entre la incidencia del sida dentro de la comunidad reclusa y el resto de los ciudadanos -sólo el 0,3 por ciento de la población general está infectada-.

«En las prisiones españolas la prevalencia del VIH ha sido históricamente mucho más alta [que la del resto de la población], de manera que se ha pasado del 32 por ciento en 1989 al 10 por ciento en 2005 (...)", según manifiestan los especialistas Carlos Alía Alía y Francisco Fernández González en uno de los 14 capítulos en los que se divide el volumen.

Este descenso del número de casos de esta enfermedad en las cárceles se debe, según el libro coordinado por Antonio Rivero, a «los cambios de las conductas de riesgo en los usuarios de drogas y a la inclusión de programas como Mantenimiento con Metadona (PMM), Intercambio de Jeringuillas (PIJ) y Educación para la Salud (EPS)».

«La infección por el VIH en el medio penitenciario» aporta también datos reveladores acerca del perfil de los presos contagiados, la mayoría de ellos por su dependencia a las drogas. «Más del 95 por ciento de los reclusos VIH en España son varones, su edad media se sitúa entre los 32 y los 35 años y más de dos terceras partes tienen entre 30 y 40 años», se lee en el estudio, que añade que «la tendencia actual es hacia el envejecimiento».

El 8 por ciento de los reclusos afectados por el sida son extranjeros. Su nivel educativo es bajo, ya que ni la mitad poseen el título básico de estudios. «Los recursos económicos de los que disponen son escasos, no siendo raro que no tengan domicilio, estén parados o sean pobres, además de de que estén aquejados por un fuerte desarraigo familiar y la falta de apoyo social», suscriben los investigadores Germán Jiménez Galán y Juan E. Losa García.

Y la hepatitis, que afecta a 3 de cada 100 habitantes, es padecida por 41 de cada 100 personas presas.

Protesta frente a las prisiones aragonesas

Protesta frente a las prisiones aragonesas

LOS FUNCIONARIOS de prisiones se concentraron en la mañana de ayer frente a las tres cárceles aragonesas, como en el resto de España, para protestar por los incidentes de Picassent y reclamar más medidas de seguridad a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. E. P. >El Periódico de Aragón - 06/12/2007 )

Entrevista a Mercedes Gallizo: "En esta comunidad no se construirán más cárceles"

Entrevista a Mercedes Gallizo: "En esta comunidad no se construirán más cárceles"

PERFIL NACIÓ EN 1952 EN ZARAGOZA, CIUDAD EN LA QUE ESTUDIÓ LA CARRERA DE FILOSOFÍA Y LETRAS. FUE DIPUTADA EN EL CONGRESO POR ZARAGOZA. EN LA ACTUALIDAD ES DIRECTORA DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS, CARGO QUE OCUPA DESDE HACE TRES AÑOS. RECIENTEMENTE HA HECHO FRENTE A UN MOTÍN EN LA CÁRCEL DE PICASSENT.

La aragonesa Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias, se desplazó ayer a Zaragoza, donde participó en una cena-debate del Club de Opinión Las Sabinas en la que habló sobre la política de su departamento hacia la población reclusa femenina.

--¿Qué perfil presentan las mujeres reclusas?

--Hay muchas menos mujeres que hombres, esa es la realidad. Son el 8% del total, frente al 92% de hombres. El perfil es parecido al del hombre, con ligeras variantes. La mayoría está por la droga, por traficar con estupefacientes para consumir o por razones económicas. Aparte, otras mujeres están por delitos contra la propiedad.

--¿En qué situación se hallan las prisiones aragonesas?

--Como en todo el Estado, hay una ocupación importante. Nos gustaría que hubiera menos personas en prisión. Pero eso es algo que no depende de nosotros. Tenemos que aceptar lo que determinen los tribunales y los jueces, hacer nuestro trabajo con la mayor normalidad e intentar que las infraestructuras que están pendientes se aceleren. Yo, personalmente, estoy muy satisfecha del trabajo en los tres centros aragoneses, donde trabajan muy buenos profesionales que han puesto en marcha muchos programas de tratamiento nuevo y donde se están corrigiendo las deficiencias a gran velocidad.

--¿Está previsto construir nuevas cárceles en Aragón o arreglar al menos la de Teruel?

--No se van a construir nuevos centros, pero se están mejorando continuamente los existentes. En el de Teruel se han hecho algunas obras para mejorar la habitabilidad del centro. Además se ha construido una nave para trabajar. No se construirán más, porque los que hay se corresponden con la demanda de la comunidad.

--¿Cómo ha vivido el motín de la prisión de Picassent?

--Con mucha tensión y preocupación, pero creo que se ha resuelto de forma muy positiva y satisfactoria, aunque ha habido un funcionario que fue agredido en los primeros momentos. Afortunadamente, ya ha sido de alta y se está recuperando. Hemos afrontado la situación de una forma profesional y correcta y ha tenido un buen resultado.

--El Partido Popular le acusa de haber perdido el control de las cárceles.

--Hay cosas que creo que no deben ser objeto de polémica política. En un suceso de la gravedad del ocurrido en Picassent, con funcionarios cuya vida puede correr peligro, me parece poco procedente que se utilice para valoraciones políticas, y más cuando el suceso se ha saldado tan positivamente como este. No es el momento de recordar que hay mucha ocupación en las cárceles, un problema que viene de atrás.

--Pero el hacinamiento sigue siendo el principal problema de los centros penitenciarios.

--Eso ya lo sabemos, pero no es un problema del sistema penitenciario, sino que la realidad es así. Se ha incrementado la población reclusa y nosotros lo que hacemos es administrarla adecuadamente. En España no se vivía una situación como la de Picassent desde hace muchísimos años. Desde luego, es el primer conflicto de importancia que hemos tenido. Por eso creo que no se le puede dar más importancia de la que tiene. Es una postura equivocada que no lleva a ninguna parte.
>El Periódico de Aragón - 30/11/2007 )