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La cárcel de Zuera se convierte en el núcleo de la disidencia de la banda terrorista ETA

En el clásico 'divide y vencerás', el Gobierno español ha dado un nuevo paso en su lucha contra ETA. En las últimas semanas, de manera silenciosa pero constante, ha ido trasladando a la cárcel de Zuera a los presos de ETA que se han mostrado contrarios a la lucha armada. El último preso relevante incluido en este fenómeno ha sido Santiago Arrospide Sarasola, 'Santi Potros', antiguo jefe del aparato militar de la banda y condenado como inductor del atentado de Hipercor.

'Santi Potros' ha sido trasladado a Zuera desde el centro penitenciario de Puerto I, en Cádiz. Desde su extradición a España en 2000, Arrospide Sarasola ha cumplido condena en cárceles de Andalucía, muy alejadas del País Vasco, en periodos interrumpidos únicamente para ser trasladado a otros centros de la Comunidad de Madrid con motivo de los juicios celebrados contra él en la Audiencia Nacional.

También ha sido trasladado a Zuera Rafael Caride Simón, que cumplía condena en Teixeiro (La Coruña) y que estuvo a las órdenas de 'Santi Potros'. De hecho, fue uno de los que cometió el atentado de Hipercor.

Pero su acercamiento al País Vasco no es casual, sino que forma parte de la nueva estrategia del Gobierno.

Según ha podido saberse esta semana, Interior ha formado un equipo especial integrado por tres especialistas en ETA (un comisario de la Policía Nacional, un comandante de la Guardia Civil y un funcionario de prisiones. Los tres están, al parecer, viajando continuamente desde Madrid a Zuera para coordinar la citada estrategia.

La cárcel aragonesa es, junto a Villabona, en Asturias, la elegida por Interior para acercar a los presos en desacuerdo con la banda. En Zuera cumplen condena también dos 'históricos' de ETA, José Luis Urrusolo Sistiaga y Carmen Guisasola, pero expulsados de la organización por sus críticas a los atentados violentos.

Urrusolo y Guisasola colaboran con Interior en la 'detección' de los etarras que podrían incorporarse al sector crítico, y provocan discusiones y debates entre ellos. Los presos de la banda que Interior cree que pueden adherirse al sector crítico son trasladados a Zuera durante un par de semanas o tres y, si no muestran actitudes positivas, vuelven a cárceles del sur de la Península.

Además, en las tareas de captación están participando también otros dos históricos de la banda, José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis', y Kepa Pikabea.

Además de los citados, se sabe que en Zuera cumplen condena Koldo Aparicio, Iñaki Arakama, Luis Azcargorta, Iñaki Bilbao, Sergio García, Mikel Gil, Imanol Larrañaga, J. R. Martínez, Francisco Mujika, Peio Odriozola, Jokin Sancho, Jorge Uruñuela y Leire Martínez.
HERALDO

Mariví llega "tranquila" a Zuera

Mariví llega "tranquila" a Zuera

La alcaldesa de La Muela hizo ayer el que puede ser su último viaje en mucho tiempo. Fueron solo 84 kilómetros, entre los juzgados de La Almunia de Doña Godina y el centro penitenciario de Zuera. Apenas una hora de recorrido, pero todo un mundo para alguien que sabe que está a punto de renunciar a casi todo. De camino a prisión por la A-2, Mariví contemplaría también por última vez la alargada silueta de los molinos que un día le hicieron soñar y que ahora dan nombre a la operación policial que la ha puesto entre rejas.

Según ha podido saber este periódico, las primeras horas de la alcaldesa en prisión han sido "tranquilas". Sobre las dos de la mañana, María Victoria Pinilla abandonaba los juzgados con evidente gesto de cansancio. Con las mismas ojeras, producto de cuatro largos días de espera y cuatro interminables noches en los calabozos, la primera edil se presentaba ante el médico de guardia de la cárcel de Zuera. Tras una rutinaria revisión general, Pinilla fue conducida por fin a una de las celdas del módulo de ingresos, donde difícilmente podría conciliar el sueño.

Aunque el protocolo penitenciario establece que los nuevos internos pasen al menos dos o tres días en este módulo de ingresos, la dirección del centro tenía previsto reubicarla "lo antes posible" en el de mujeres, donde la alcaldesa convivirá con sus otras 130 inquilinas. Se trata de "normalizar" cuanto antes la situación de Pinilla, a la que podrá visitar su abogado, Javier Notivoli, cuantas veces estime necesario (cumplimentando, siempre, las peticiones oportunas).

Como el resto de reclusos, durante su estancia en Zuera, la primera edil podrá comunicarse con sus allegados solo un par de veces por semana. Lo hará a través de un cristal que impide el contacto físico, utilizando auriculares y por un espacio de tiempo no superior a 20 minutos.

El reglamento de Instituciones Penitenciarias permite que en estas comunicaciones puedan estar presentes hasta cuatro personas detrás de la mampara. En cualquier caso, existe otra fórmula de visita más próxima y cercana, que es el vis a vis familiar. Estos encuentros se hacen en una pequeña sala donde el interno puede establecer contacto físico con sus allegados, que previamente habrán tenido que acreditar su relación de parentesco. De hecho, en estas comunicaciones solo pueden estar las parejas, padres, hijos, hermanos o abuelos. A diferencia de los encuentros en los locutorios, los vis a vis solo se pueden solicitar un par de veces al mes.

Tras pasar por la consulta del médico, a lo largo de esta semana, María Victoria Pinilla tendrá que ver a un trabajador social y a un educador, que emitirán sendos informes sobre su situación. A los que será un poco más difícil que vea es a los otros dos imputados en la Operación Molinos que el juez ha enviado a prisión: el concejal del PAR Juan Carlos Rodrigo Vela y el empresario madrileño José Carlos Fernández Delgado. El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de La Almunia, Alfredo Lajusticia, no ha decretado la incomunicación de ninguno de ellos, pero mujeres y hombres solo comparten algunas actividades -como la escuela- en el centro penitenciario.
Heraldo de Aragón.

Interior traslada al etarra Santi Potros a una cárcel próxima al País Vasco

Interior traslada al etarra Santi Potros a una cárcel próxima al País Vasco

Santiago Arrospide Sarasola, Santi Potros, antiguo jefe del aparato militar de ETA, es el último dirigente de la banda terrorista que se ha beneficiado de la política de acercamiento de presos emprendida por el Ministerio del Interior el pasado otoño para debilitar a la actual dirección de la banda, según han informado fuentes de la lucha antiterrorista.

Santi Potros, de 61 años y que no saldrá de prisión hasta 2030, ha sido trasladado a la cárcel aragonesa de Zuera desde el centro penitenciario de Puerto I, en Cádiz. Desde su extradición a España en 2000, Arrospide Sarasola ha cumplido condena en cárceles de Andalucía, en periodos interrumpidos únicamente para ser trasladado a otros centros de la Comunidad de Madrid con motivo de los juicios celebrados contra él en la Audiencia Nacional.

El actual destino penitenciario de Santi Potros, Zuera, es, junto a Villabona, en Asturias, la cárcel elegida por Interior para acercar a los presos de ETA que han mostrado su desacuerdo con la banda y se han posicionado a favor del final de la violencia. Durante su estancia en Puerto I, Arrospide Sarasola mostró su desacuerdo con la línea de ETA y, en concreto, con la ruptura de la última tregua de la banda.

En Zuera, Santiago Arrospide se ha encontrado con relevantes ex jefes de ETA, como Francisco Múgica Garmendia, Pakito, y Carmen Guisasola, fuera ya del colectivo de presos etarras por voluntad propia, e Iñaki Aracama Mendia, Makario. Dentro del plan de Interior, en la prisión de Villabona se encuentran recluidos Valentín Lasarte, Carlos Almorza, alias Pedrito de Andoain, Alvaro Arri Pascual y Joseba Koldo Martín Carmona, entre otros.

Las condenas más graves que pesan contra Santiago Arrospide se produjeron por haber ordenado, como jefe del aparato militar, atentados tan graves como el citado de Hipercor, donde murieron 21 personas, o el perpetrado por el comando Madrid, de Iñaki de Juana en la Plaza de República Dominicana de la capital y en el que murieron doce personas.

Junto a Santiago Arrospide han sido trasladados en las últimas semanas a Zuera otros cuatro presos de cárceles alejadas del País Vasco.

Por contra, otros internos más jovenes, condenados por violencia callejera o pertenencia a Segi, han sido alejados a prisiones como la de Puerto II, Almería, Badajoz o Valencia III.

Excarcelan a una parapléjica porque sus secuelas son "incompatibles" con la cárcel

Carmen López López no tendrá que cumplir la condena de tres años de prisión que le fue impuesta por un delito de tráfico de drogas. La Audiencia Provincial de Zaragoza considera que la paraplejia que padece desde mucho antes de cometer el delito y las secuelas que arrastra son "absolutamente incompatibles con la vida penitenciaria". Por este motivo, el pasado 27 de febrero le concedió el beneficio de suspender la ejecución de la pena y ordenó su excarcelación.

La mujer, de 45 años, fue condenada en julio de 2007 a tres años de prisión como autora de un delito de tráfico de drogas, agravado por el hecho de que los destinatarios de la misma eran menores de edad.

Durante el juicio se demostró que Carmen López trapicheaba con hachís en su vivienda del barrio zaragozano de La Paz, a la que acudían habitualmente menores a "pillar chocolate". Durante el registro que la Policía hizo en su casa, los agentes hallaron medio kilo de hachís, distribuido en diferentes lugares de la vivienda. Además, en la escasa hora que duró la inspección, los policías abrieron la puerta hasta a cuatro chavales que habían ido a comprar "chinas". Incluso, uno le pidió directamente diez euros de "chocolate" al funcionario que le atendió. En su casa también encontraron 1.300 euros en billetes de cinco y de diez.

Por todos estos hechos, fue condenada y su abogado, Javier Notivoli, recurrió la sentencia y pidió que se le aplicara el artículo 80.4 del Código Penal, que establece que los tribunales podrán otorgar la suspensión de cualquier pena impuesta sin sujeción a requisito alguno en el caso de que el penado esté aquejado de una enfermedad muy grave con padecimientos incurables, salvo que en el momento de la comisión del delito tuviera ya otra pena suspendida por el mismo motivo.

INFORME FORENSE NEGATIVO

Sin embargo, el médico forense hizo un informe en el que puso de relieve que la mujer, pese a padecer secuelas irreversibles a raíz de un accidente de tráfico sufrido hace 20 años y a que se desplaza en una silla de ruedas eléctrica "ha sido capaz de cuidarse de ella y de sus hijos, sin otra ayuda que la de su madre, que también estaba enferma, puesto que a los dos años del siniestro, se separó de su marido". Añadía que, en la actualidad, Carmen López no trabaja, se desplaza en silla de ruedas y vive sola con la única ayuda de una mujer que cada tres semanas realiza las tareas domésticas que ella no puede.

El fiscal también fue de la misma opinión del médico forense y añadió que su discapacidad en modo alguno le había impedido cometer el delito, por lo que se opuso a su excarcelación. Tras los informes, el juzgado denegó la suspensión de la condena.

No obstante, el letrado recurrió a la Audiencia Provincial y la Sección Sexta le ha dado la razón. El magistrado explica que las secuelas neurológicas que padece por la paraplejia de sus dos piernas y la parcial de hombros, le hace vivir permanentemente en una silla eléctrica, que le es absolutamente imprescindible para cualquier desplazamiento. Añade que es dependiente de terceras personas para actividades básicas e instrumentales y presenta también insuficiencia respiratoria.

En conclusión, para el magistrado, la mujer presenta "un cuadro médico absolutamente incompatible con la vida penitenciaria, aunque estuviera permanentemente en la enfermería". Argumenta que el delito por el que fue condenada es por tráfico de drogas que no causan grave daño a la salud y que no tiene ninguna otra pena suspendida ni le consta ninguna condena anterior. Por eso, le aplica el artículo 80.4 y le concede la suspensión de la pena.
HERALDO DE ARAGON (MARTA GARÚ)

La asunción de la sanidad penitenciaria aún no tiene fecha

La asunción de la sanidad penitenciaria aún no tiene fecha

La ley que obliga a las autonomías a asumir esta competencia data del 2003. Todavía se tiene que convocar una ponencia técnica para tratar el proceso.

Todavía no hay fecha para que Aragón asuma las competencias de la sanidad penitenciaria a pesar de que este fue uno de los temas tratados en la comisión bilateral del pasado mes de enero. El Ejecutivo autonómico y el Gobierno central deben convocar una ponencia técnica para discutir los detalles de esta cesión de funciones, anhelada y reclamada por el medio centenar de sanitarios que trabajan en este ámbito y que deberán integrarse en el sistema aragonés de salud.

La comisión bilateral entre el Gobierno de Aragón y el Estado acordó, el pasado 8 de febrero, iniciar las negociaciones para la realización de nuevos traspasos de funciones y servicios a la comunidad autónoma de Aragón en diversas materias. Entre ellas, la sanidad penitenciaria, para la integración de la atención sanitaria en los centros penitenciarios de Aragón en el servicio de salud de esta comunidad.

Sin embargo, este proceso ya se está prolongando en el tiempo. Ya en el 2005 se inició el proceso de traslado de competencias con tres reuniones informativas a las que asistieron representantes de 16 autonomías, entre ellas Aragón (Cataluña es la única comunidad que tiene asumidas estas competencias). En ellas se especificaron, entre otros, los aspectos básicos sobre los medios personales, materiales y económicos a traspasar. También se celebró una nueva sesión informativa multilateral, a la que también asistió la comunidad aragonesa. De hecho, la obligatoriedad de realizar estas transferencias está establecida por la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), que establece que estos servicios deben ser transferidos e integrados en el SNS. Y esta norma data ya del 2003.

Esta dilación en el cumplimiento de la ley ha hecho perder la paciencia a los sanitarios que trabajan en las cárceles aragoneses y que dependen de Instituciones Penitenciarias. "Llevamos ya muchos años de retraso y cada vez somos más escépticos. Tanto el consejero de Economía, Alberto Larraz, como la consejera de Sanidad, Luisa María Noeno, se han manifestado a favor de las transferencias, pero parece que todo se ha quedado en sus ganas", explica Alberto Esteban, médico del centro penitenciario de Zuera y exvicepresidente de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP).

A su juicio, la integración de los equipos sanitarios de las cárceles en el Salud supondría una mejora sustancial de la organización. "Los servicios sanitarios no están organizados con criterios sanitarios, sino penitenciarios. Actualmente no hay un catálogo de prestaciones, una cartera de servicios. Dependiendo de la coyuntura se da la prestación de una manera o de otra", indica. Las diferencias también son notables en lo que se refiere a las condiciones laborales de los sanitarios. "No podemos acceder a la carrera profesional y la formación es muy escasa. Somos los sanitarios peor pagados de la sanidad pública", asegura.

A pesar del impulso que desde la SESP se está haciendo para acelerar el proceso de las transferencias, lo cierto es que todavía no hay una fecha para que estas sean una realidad, ni siquiera un año. "Simplemente se ha empezado el proceso. Ahora se tiene que crear un grupo de trabajo para actualizar datos y conocer que posición tiene el Estado respecto a esta cesión", aseguran desde la Consejería de Política Territorial, Justicia e Interior del Gobierno de Aragón.
El Periódico de Aragón.

Zuera supera en 500 presos su capacidad, pero el Gobierno presume de «innovación»

Zuera supera en 500 presos su capacidad, pero el Gobierno presume de «innovación»

La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, la aragonesa Mercedes Gallizo, visitaba ayer su tierra para inaugurar una oficina judicial en la cárcel de Zuera. Un nuevo servicio que, según Gallizo, es «pionero en España» y permitirá que con «pocos medios se consigan resultados excepcionales». Pero mientras se presume de innovación, la cárcel de Zuera sigue saturada. Según las últimas estadísticas oficiales -facilitadas a ABC por el sindicato de prisiones Acaip-, de la prisión de Zuera dependen actualmente 1.814 reclusos, 800 por encima de la capacidad para la que se concibió el centro. Y, aún así, no es de las cárceles en peor situación. Las hay que están al 180 por ciento de su capacidad, en las que el trabajo de los funcionarios se complica seriamente.
De los 1.814 reclusos que dependen de la prisión de Zuera, los que están internos en ella son algo más de 1.600. El resto, cerca de 200, se encuentran fuera de la cárcel, en el Centro de Inserción Social (CIS) de Huesca y en el «Trece Rosas» de Zaragoza, habilitado en lo que fue la antigua cárcel de Torrero.
Los algo más de 1.600 internos que tiene Zuera es una cifra excesiva para la capacidad real del centro, que cuenta con 1.008 celdas individuales. Si se suman las dependencias de aislamiento, enfermería y el departamento de ingresos, la capacidad máxima ronda las 1.100 plazas de reclusos. Es decir, el centro esta sobrepasado en más de 500 internos.
Es un problema permanente desde hace años en una cárcel que entró en funcionamiento en el año 2001. Lo hizo con 697 reclusos, pero la cifra fue aumentando rápidamente y no tardó en dispararse. En 2005 ya eran 1.781 los presos que dependían de esta cárcel zaragozana, perteneciente al grupo de las principales prisiones españolas por su dimensión y características.
Un problema crónico
Hace años que la saturación se ha convertido en un problema cotidiano en Zuera. El año pasado, en vísperas de la Expo, llegó a haber más de 1.700 internos en esta cárcel. Los sindicatos denunciaron el hacinamiento en unas instalaciones que se veían rebasadas por continuos ingresos de personas que eran detenidas por las fuerzas de seguridad, fruto del incremento de los controles y la vigilancia por la celebración e la Exposición Internacional de Zaragoza.
A pesar de que en los últimos meses la población reclusa ha descendido en Zuera, la saturación se mantiene en cifras preocupantes. Juan Carlos, delegado del sindicato Acaip en esta prisión, no es muy optimista al respecto. Está convencido de que la cifra de reclusos seguirá aumentando, porque esa es la tendencia.
El hacinamiento obliga a alojar en una celda a dos reclusos, a pesar de estar concebidas para acoger cada una a un interno. Ahora bien, eso no se puede hacer en todos los casos, porque hay cierto perfil de presos que debe estar solo en una celda. Es el caso de los que están incluidos en el denominado Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES). Se tienen que mantener en celdas individuales por motivos de seguridad. Así ocurre con reclusos muy peligrosos, miembros relevantes de grupos de delincuencia organizada o internos que han pertenecido a las fuerzas de seguridad o a la plantilla de Instituciones Penitenciarias.
Las consecuencias del hacinamiento las pagan los reclusos, los funcionarios y el propio sistema. «En Zuera somos unos 500 funcionarios en total, pero los que estamos dedicados a vigilancia en sentido estricto somos ocho grupos de 32, es decir, 256 repartidos a turnos», explica Juan Carlos. Es la plantilla pensada para atender la prisión con 500 reclusos menos, así que difícilmente se pueden atender adecuadamente los servicios, por mucho interés que se ponga.
«Estamos soportando una carga de trabajo que no es normal», explica Juan Carlos. Eso repercute en un funcionamiento más precario del sistema penitenciario, concebido para facilitar la reinserción social del preso. Eso pasa por vigilar que dentro de la cárcel se respetan las normas y la ley. Y eso no siempre es posible. Hace menos de dos meses se disparaba la polémica por la muerte de reclusos en Zuera por consumo de drogas.
El control interno se complica
«Aquí, entrar a revisar una celda que en vez de un interno tiene dos, con decenas de enseres personales y de prendas de vestir de cada uno de ellos, se convierte en una misión casi imposible», relata este funcionario.
Con este panorama, la puesta en servicio de la oficina judicial inaugurada ayer es vista con optimismo moderado por los funcionarios de la prisión de Zuera. Juan Carlos afirma que se nota en ocasiones el «esfuerzo» de la Administración, pero no se avanza lo suficiente para solucionar el problema de saturación que se arrastra.
La nueva oficina, según Gallizo, reducirá paulatinamente el número de traslados de presos que se hace cada mes para acudir a los juzgados por diversos trámites.
ROBERTO PÉREZ

Un total de seis asociaciones zaragozanas han denunciando la situación de “incapacidad” de la cárcel de Zuera

La Asociación de Seguimiento y Apoyo a Presos ha denunciado, a propósito de las tres últimas muertes en la cárcel de Zuera, la incapacidad de la cárcel como institución para resolver los conflictos que son causa de los delitos (alto índice de personas con problemas de toxicomanía que ingresa en prisión y que sigue consumiendo dentro) así como para garantizar los derechos fundamentales básicos y la integridad física de las personas que cumplen pena de prisión.

“Nuestro sistema penal, aseguran en un comunicado, sigue guiado por la lógica de aumentar los castigos y determinado por la falta de medidas, y voluntad política, para avanzar hacia la justicia social”. Por lo que afirman que “así, lejos de la supuesta orientación constitucional de las penas, la cárcel no ha dejado de cosechar fracasos, generar reincidencia, agravar las desigualdades sociales, malgastar dinero público y producir sufrimiento en las personas presas y sus familiares y amigos a un nivel intolerable, sin que se haya cuestionado jamás a nivel institucional, ni siquiera cuando estos nefastos resultados se traducen en fallecimientos, a un ritmo alarmante, en los últimos años, alrededor de unos 260 personas muertas en prisión al anualmente en España”.

Desde la Asociación de Seguimiento y Apoyo a Presos han exigido que se recurra a cumplimientos de condenas alternativos al encarcelamiento, y hasta que ese momento llegue que, “por lo menos”, se respete la ley vigente; y en concreto que se produzca de manera efectiva la excarcelación de los enfermos graves e incurables, y no de acuerdo a criterios restrictivos “como los que se vienen aplicando en torno al artículo 104.4 del RP”; que las personas presas vean garantizado el derecho a la salud; que se disponga de plazas suficientes para poder dar cumplimiento al carácter progresivo de la ejecución penal y se pueda acceder al tercer grado y la libertad condicional, en los plazos y conforme a los criterios debidos; que se ponga fin al “hacinamiento dentro de las prisiones, a través de estas medidas, y no en base a construir más macrocárceles; que existan plazas suficientes para que las personas que padecen toxicomanía tengan posibilidad de emprender un tratamiento de deshabituación; que se afronte el problema del altísimo porcentaje de presos con patología mental, con terapias y tratamientos eficaces y con medidas socio-sanitarias adecuadas”.

Este comunicado ha sido suscrito también por la subcomisión de Derecho Penitenciario del Consejo General de la Abogacía Española, la Asociación PISO, la Asociación OMSIDA, Cáritas Diocesana de Zaragoza y la Asociación Hablamos para la mediación penal y penitenciaria.

Gallizo avala la actuación de los funcionarios de la cárcel de Zuera

Gallizo avala la actuación de los funcionarios de la cárcel de Zuera

La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, defendió ayer la actuación de los funcionarios de la cárcel de Zuera con motivo del fallecimiento de tres reclusos del centro por una presunta sobredosis de heroína. Gallizo, que calificó de "admirable" la profesionalidad de los empleados, afirmó que se han tomado todas las medidas para esclarecer los hechos y para que la posible partida de droga adulterada no tenga consecuencias en otros presos.

La secretaria general, que inauguró ayer en Zaragoza una exposición de pinturas realizadas por internos del centro de Daroca en la sala Torre Nueva, explicó que a raíz del suceso se han realizado cacheos generalizados en el prisión de Zuera y que se ha contado con la colaboración de perros de la Policía especializados en detección de drogas para inspeccionar diversas instalaciones del centro penitenciario, incluido el módulo seis donde estaban ingresados los fallecidos.

En relación con la investigación interna realizada por los funcionarios, independiente de la que desarrollan los jueces y la Policía, Gallizo no aclaró si el aislamiento de dos presos por estos hechos se debe "a su participación en la introducción de la droga en la cárcel o a una medida de protección frente a otros reclusos que podrían atribuirles responsabilidades en las muertes".

La responsable de Instituciones Penitenciarias alegó que las investigaciones están sub iudice para mantener discreción sobre las mismas, a la espera de que se conozcan los resultados de las autopsias y los análisis toxicológicos en marcha.

No obstante, Gallizo resaltó las dificultades para detectar la entrada de drogas en las cárceles, pese a las fuertes medidas de seguridad que se toman. Según explicó, "sólo los jueces pueden autorizar la realización de radiografías, una medida que puede resultar desproporcionada. Creo que en la mayoría de las veces que se ha solicitado, se ha concedido autorización judicial".

La secretaria general resaltó el "enorme esfuerzo" que realiza el sistema penitenciario español para luchar contra la droga en las cárceles. "Considero que es más positivo sacar a la gente del mundo de la droga, con información puntual a los internos sobre sus consecuencias, y contribuir a reducir el daño que pueda hacerles, con el suministro de metadona", añadió.

Gallizo recordó que en Zuera hay un módulo libre de drogas que ha cosechado éxitos, "aunque estos y el esfuerzo que se realiza no son siempre reconocidos".
09/01/2009 J. M. PÉREZ BERNAD EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Gallizo afirma que se cacheó y desnudó a los presos que volvieron de permiso

Gallizo afirma que se cacheó y desnudó a los presos que volvieron de permiso

La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, aseguró ayer que los funcionarios de Zuera cumplieron con "todos los protocolos de seguridad y de control" con los internos que presumiblemente entraron las drogas en la cárcel, aunque reconoció que es muy difícil detectarlas. Explicó que estas personas fueron sometidas "a cacheos con desnudo integral cuando volvieron de permiso".

Gallizo se pronunció así sobre la muerte de tres reclusos en solo seis días en la prisión de Zuera, a causa del consumo de droga probablemente adulterada. Uno de los presos murió con bolas de heroína dentro de su cuerpo y en su celda también se hallaron sustancias, que podrían ser las que luego se traficaron. No obstante, todo está pendiente del análisis toxicológico y las autopsias de las tres personas.

La responsable de prisiones admitió que es difícil evitar que entren drogas en prisión, "sobre todo cuando es en pequeñas cantidades y la llevan dentro de su cuerpo". También quiso advertir a los familiares o amigos de reclusos que "piensan que están haciendo un favor al interno" introduciendo drogas en los vis a vis. "Quiero explicarles que hacen un daño gravísimo al que tiene un problema con las drogas", señaló.

Mercedes Gallizo resaltó el trabajo de los funcionarios que estaban los días en que murieron los internos, así como la actividad posterior, cuando se han hecho cacheos y registros, así como analíticas a un número importante de internos para tratar "de encontrar el camino que ha recorrido la droga dentro de la prisión" y evitar una extensión mayor de los "efectos perniciosos" de esa sustancia.

Respecto a los dos presos que han sido ingresados en celdas de aislamiento tras el fallecimiento de los tres reclusos, aclaró que es una medida tomada a raíz de la investigación. "En algún caso tiene que ver con alguna actividad directa o indirectamente relacionada con el trapicheo con drogas y en otro con la necesidad de preservar la integridad física de algunas personas que pueden ser objeto de agresiones por parte de otros internos que les responsabilicen de estos hechos", dijo.

El delegado de CSI-CSIF de prisiones, Eliseo Pérez, anunció ayer que plantearán a Mercedes Gallizo la posibilidad de que se puedan examinar a los reclusos con rayos X, sin necesidad de orden judicial. "que casi nunca dan los jueces", dijo. También subrayó que los primeros interesados en que no entre droga a las cárceles son los propios funcionarios. "Primero por el drama humano y, segundo, por cuestión económica, ya que nos resta productividad".

En cuanto a esta propuesta, la responsable de prisiones aseguró que no se puede hacer una radiografía a todas las personas que ingresan en prisión o que vuelven después de un permiso porque "sería una medida desproporcionada y por eso exige una autorización judicial".

Mercedes Gallizo estuvo en Zaragoza para inaugurar en la Sala Torrenueva de Ibercaja una exposición de pinturas de presos de la cárcel de Daroca, de un taller impartido por Luis Javier García Bandrés.
M. GARÚ

La Policía busca con perros la partida de droga que pudo causar tres muertes en Zuera

Los perros antidroga de la Policía Nacional han entrado en la cárcel de Zuera para intentar encontrar la partida que ha podido causar el fallecimiento de tres internos en tan solo seis días. Según fuentes de Instituciones Penitenciarias, esta es una de las últimas medidas adoptadas para esclarecer los hechos y evitar que se produzcan nuevos casos. No obstante, el centro penitenciario prefiere no hablar de los resultados de la investigación interna hasta que que haya una resolución judicial y se conozca el resultado de la autopsias.

Sin embargo, la "prudencia" que reivindica la Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha sido ya criticada por algunos sindicatos de prisiones, que consideran que el silencio oficial está propiciando que surjan sospechas injustificadas. "La dirección del centro tiene ya bastante claro lo que ha sucedido e incluso se han adoptado medidas, pero al guardar silencio están haciendo que se cuestione el trabajo de los funcionarios", señalan desde Acaip. "La familia del último fallecido ha llegado a hablar de una posible agresión -añaden-, y al no dar más información sobre lo sucedido nos hacen a todos sospechosos".

Según fuentes de Instituciones Penitenciarias, la familia de este recluso no ha presentado todavía ninguna reclamación oficial contra el centro.

Tres casos en seis días

El primero de los fallecimientos por presunto consumo de drogas se produjo el pasado 30 de diciembre, y al fallecido se le encontraron varias bolas de hachís y heroína ocultas en el interior del cuerpo. El segundo caso se registró solo un día más tarde, mientras que el tercero y último tuvo lugar el pasado domingo, 4 de enero. Todas las víctimas se encontraban en el módulo seis o de destinos, donde cumplen condena los reclusos que tienen un empleo dentro del penal. Por ello, desde el principio se pensó en una partida adulterada o demasiado pura en esta parte de la cárcel.

En los tres casos, la muerte de los internos se produjo de forma fulminante. De hecho, todos habían sido vistos pocas horas antes en perfecto estado. Esta circunstancia reforzó las sospechas de los responsables de la prisión sobre la posibilidad de que hubieran consumido droga adulterada o excesivamente pura de la misma partida.

A la espera de los análisis

Los forenses que practicaron las autopsias a los fallecidos han remitido muestras al laboratorio de Toxicología para comprobar si realmente habían consumido algún tipo de droga. En estos casos, se envían muestras de sangre, orina y humor vítreo, que es el líquido gelatinoso y transparente que rellena el espacio comprendido entre la retina y el cristalino. Sin embargo, los resultados de estos análisis podrían tardar todavía algún tiempo. Y hasta que no se reciban, no se podrán cerrar los informes oficiales de las autopsias.

Según ha podido saber este periódico, en el caso del último fallecido, durante el registro de su celda se encontró un papel de plata (del que llevan las cajetillas de tabaco) con restos de alguna sustancia. Este material ha sido enviado también al laboratorio para su análisis, ya que podría servir para identificar las sustancias que se utilizaron para cortar la droga.
MIGUEL ÁNGEL COLOMA

"No son aceptables las dudas en la actuación de los funcionarios"

"Estamos escandalizados por la creación de sombras de duda sobre la actuación de los funcionarios en un caso que ya está resuelto por la investigación. No entendemos que tanto la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias como la dirección del centro guarden silencio oficial mientras se lanzan sospechas públicamente contra la profesionalidad de los funcionarios de prisiones", manifestaron ayer fuentes de ACAIP, sindicato mayoritario en la prisión de Zuera.

Un portavoz del sindicato CSIF también mostró el malestar entre los trabajadores de prisiones por las dudas que se han generado y señaló que los funcionarios "somos los más interesados en que no entre droga en las cárceles. Para ello, nuestro trabajo encuentra también muchas dificultades, ya que en algunos casos tendría que ser utilizado el aparato de rayos X para detectar la droga que se pasa oculta en determinadas partes del cuerpo o en el aparato digestivo".

El portavoz de ACAIP recordó que Instituciones Penitenciarias "ya está informada de cómo se produjeron los hechos y podía cortar de raíz las especulaciones que se han realizado ante un hecho lineal y que atentan contra la dignidad de los funcionarios".

Los familiares de uno de los presos fallecidos, José Peñuela, han cuestionado la forma en que fueron informados del suceso y han solicitado que se abra una investigación, tras rechazar que la muerte del recluso pueda deberse al consumo de droga.

En relación con la detección de la entrada de droga en las cárceles, principalmente hachís y heroína, aunque también se suelen intervenir alijos de pastillas y cocaína en menor cantidad, los funcionarios alegan que podría evitarse su acceso "con placas de rayos X", que necesitan de una autorización especial de los jueces, "que muchas veces es denegada".

Las vías de acceso de droga a la prisión de Zuera, como en el resto de los centros penitenciarios españoles, son las vueltas de los permisos carcelarios y las sesiones de vis a vis. En muchas ocasiones se ha detenido a familiares de presos cuando pretendían introducir alijos.
08/01/2009 J. M. P. B. EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

´Detenidos´ dos reclusos de Zuera por la droga que mató a tres presos

Al menos dos reclusos de la prisión de Zuera fueron ingresados en celdas de aislamiento por su presunta relación con la partida de heroína que ha provocado tres muertos en el centro penitenciario en la última semana. Los sospechosos estaban internos en el mismo módulo seis --de destinos-- que albergaba a los fallecidos.

Fuentes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias rehusaron ayer pronunciarse sobre el asunto al alegar que las tres muertes se encuentran bajo investigación judicial. "No podemos interferir en la actuación de los jueces", manifestaron.

Tal como se informó, la primera muerte se produjo el pasado 30 de diciembre y la víctima fue identificada como Diego F. F., quien trabajaba en la lavandería del centro y había disfrutado recientemente de un permiso. En su celda se encontraron seis bolas de droga que está siendo analizada.

Un día más tarde falleció José Carlos A. S., conocido como la hiena, cuyo cadáver fue encontrado en su celda con los mismos síntomas que el anterior. El preso trabajaba en el servicio de limpieza vial.

Finalmente, el pasado domingo murió José Peñuela Navarrete, quien estaba destinado en la sección de panadería y que cumplía 17 años de condena por haber estrangulado a su novia en el barrio Arrabal en el 2001. Su cuerpo fue encontrado también en su celda a las cinco de la tarde y, aunque se le trasladó con urgencia a la enfermería de la prisión, ya llegó cadáver.


DROGA ADULTERADA Fuentes penitenciarias señalaron a este diario que el cadáver llegó a las dependencias sanitarias "sin pulso y totalmente amoratado", por lo que se presume que el preso falleció por una insuficiencia respiratoria, posiblemente provocada por una sobredosis.

Las tres muertes, seguidas y en el mismo módulo de la cárcel, hacen sospechar que los presos fueron víctimas de una partida de droga adulterada que habría introducido en la cárcel el primero de los fallecidos. No obstante, se ignora si la heroína llegó en mal estado al centro o fue cortada cuando ya estaba dentro.

A raíz de estos hechos, efectivos del Cuerpo Nacional de Policía del Grupo de Guías Caninos inspeccionaron el pasado lunes varias dependencias del centro con la ayuda de dos perros, sin que haya trascendido si se encontraron nuevas muestras de droga.

Paralelamente, los funcionarios efectuaron una investigación que ha dado como resultado la detención de otros reclusos que pudieron participar en la introducción y adulteración de la droga.

La heroína no fue detectada por el escáner utilizado en la prisión para localizar droga o explosivos en poder de los reclusos que acceden al centro tras disfrutar de permisos. El aparato solo detecta si los internos han mantenido contacto con sustancias prohibidas con las manos o con la ropa.

Los padres de Peñuela han solicitado nuevas pruebas forenses sobre la muerte de su hijo, al alegar que no era un consumidor de droga y por su sospecha de que el preso pudo fallecer por otros motivos. Los análisis de toxicología tardarán varias semanas.

El diputado del PP por Huesca en el Congreso Ángel Pintado anunció ayer que su partido pedirá la comparecencia urgente de la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, para explicar qué está ocurriendo con los mecanismos de detección del acceso de droga a las cárceles.

08/01/2009 J. M. PÉREZ BERNAD EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

El PP pedirá que Gallizo informe en el Congreso sobre la muerte de tres reclusos en Zuera

El diputado del Partido Popular (PP) por Huesca en el Congreso y portavoz en la comisión mixta para el estudio del problema de las drogas, Ángel Pintado, anunció que su partido pedirá la comparecencia urgente de la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, por el fallecimiento en seis días de tres reclusos la cárcel de Zuera (Zaragoza). Una de las hipotésis que se barajan es que las muertes se pudieron producir por sobredosis o consumo de drogas en mal estado.

Pintado precisó que su grupo parlamentario va a solicitar la comparecencia urgente de Gallizo para que "nos cuente los pormenores de qué está ocurriendo en Zuera", al tiempo que no descartó interesarse por la situación de otros centros penitenciarios del Estado.

Los tres fallecimientos de Zuera tuvieron lugar los días 30 y 31 de diciembre de 2008 y 4 de enero de 2009. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias dio traslado al Juzgado de Guardia de estos fallecimientos, que están siendo investigados.

Ángel Pintado subrayó que su grupo parlamentario también quiere "analizar, de la mano del Gobierno, qué está ocurriendo con los mecanismos de detección del acceso de la droga a los centros penitenciarios".

Al respecto, comentó que según Instituciones Penitenciarias la legislación actual "impide cacheos en mayor profundidad que permitan detectar la droga" ya que "son los propios presos los que se las ingenian para introducirla" sin que ésta sea detectada.

Por eso, apostó por estudiar cuáles son los cauces de introducción de estas sustancias en las cárceles "y trata de activar cualquier tipo de medida, sea de carácter reglamentario o legislativo, que lo impida".

Ángel Pintado agregó que su grupo va a pedir, en el marco Plan Nacional sobre Drogas, una evaluación de los programas de desintoxicación que hay en las cárceles puesto que "queremos saber qué se está haciendo y si hay evaluaciones de esos programas".

Finalmente, lamentó los tres fallecimientos y recalcó que el consumo de drogas es una "lacra social", que "no sólo afecta a colectivos marginales, como los presos, sino que se ha extendido de una forma importante" al conjunto de la sociedad, también entre "gente de triunfo", en este último caso con el consumo de cocaína.

Tres reclusos

El primero de los internos, Diego F.F., de 39 años, natural de Murcia, murió el pasado 30 de diciembre en el interior de su celda. Sobre las 5,30 horas, su compañero avisó a los funcionarios de que se encontraba mal, y éstos a los médicos que ya no pudieron hacer nada, indicaron fuentes de Instituciones Penitenciarias.

Cumplía una pena de 8 años y 7 meses por los delitos de robo, quebrantamiento de condena, contra la salud pública y lesiones y había ingresado en Zuera en julio de 2006. Pertenecía al módulo de destinos, al igual que los otros dos reclusos, y realizaba trabajos en la lavandería del centro.

Al día siguiente, 31 de diciembre, falleció José Carlos A.S., de 42 años. Su compañero de celda, sobre las 15.40 horas, llamó a los funcionarios porque le había visto inconsciente, aunque tampoco los médicos pudieron hacer nada por salvar su vida. Este recluso, natural de Zaragoza, ingresó por última vez en prisión en enero de 2005, y cumplía una condena de 6 años y 9 meses por robo con violencia. En la actualidad, trabajaba en labores de limpieza y en el economato.

La última de las muertes se produjo el día 4 de enero. Este recluso, J.P.N., de 29 años, se encontraba cumpliendo una condena de 17 años por matar a su novia en la capital aragonesa. Según la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, el interno se encontraba cumpliendo condena desde el año 2001 y trabajaba en la panadería de la cárcel.

El pasado domingo fue encontrado muerto, sobre las 17.40 horas, en la cama de su celda por un funcionario. J.P.N. tenía permiso para estar en su celda a esas horas y dormir la siesta ya que madrugaba porque hacía labores en la panadería.
EUROPA PRESS. Zaragoza

La familia del último preso muerto pedirá una segunda autopsia

La familia del último preso muerto pedirá una segunda autopsia

La familia de José Peñuela Navarrete, el último preso fallecido en la macrocárcel de Zuera, exigirá una segunda autopsia si el informe forense no hace referencia a lesiones ni da explicación a los moratones que presentaba en la cara. Así lo han expresado a este diario el padre y un hermano del joven, que fue enterrado ayer en el cementerio de Torrero de Zaragoza.

Sus allegados ven "irregularidades" en el hecho de que no les permitieran reconocer el cadáver hasta que llegó al tanatorio, al día siguiente de la muerte, y que ésta les fuera comunicada cuatro horas después de ocurrida. Además, hacen hincapié en la presencia de unos moratones que el domingo (lo visitaron en prisión) dicen no presentaba.

Según la información que recibieron desde el centro penitenciario, José Peñuela Navarrete, murió de una sobredosis, igual que sus otros dos compañeros de módulo. Sin embargo, la familia descarta esta causa porque según dicen, nunca han tenido constancia de que consumiera drogas. "Es igual que lo que ocurrió con el segundo fallecido (José Carlos A. S.). Mi hijo lo conocía y tenía buena relación con él; el día que le visitamos nos dijo que nunca le había visto tomar droga. Estaba preocupado".


EN TRATAMIENTO Tanto José padre como su hijo Antonio descartan también el suicidio. "Estaba muy contento con su trabajo en la panadería; se encargaba de los pasteles y hasta nos dijo que lo iban a ascender", añadieron. Para confirmarlo explican que desde que entró en prisión recibía tratamiento psicológico, pero estaba a punto de abandonarlo porque "se encontraba muy bien".

José Peñuela Navarrete, de 29 años, llevaba más de siete y medio cumpliendo una condena de 17 por la muerte de su exnovia en el barrio del Arrabal, y aún no había disfrutado de ningún permiso penitenciario.

Según el testimonio de su familia, en todo este tiempo ha compartido celda hasta que hace poco más de un mes, su compañero pasó a tercer grado. "Es un poco sospechoso todo", indican, "porque según nos dijo hace tiempo tres funcionarios le dieron una paliza". Una supuesta agresión que, sin embargo, reconocen que no fue denunciada.

El fallecimiento de este joven es el tercero que se ha producido en el penal zaragozano desde el 30 de diciembre. Fuentes no oficiales del centro atribuyeron las muertes a la entrada en la cárcel de una partida de droga adulterada. Sin embargo, no ha habido pronunciamientos oficiales sobre lo ocurrido. Se da la circunstancia de que los tres estaban en el mismo módulo, el número 6, aunque desempañaban tareas en destinos distintos.

El centro penitenciario de Zuera, que se inauguró en el 2002 tras el cierre de las cárceles de Zaragoza y Huesca, ha registrado varios periodos críticos, coincidiendo con la concurrencia de varios suicidios y muertes por sobredosis, así como con un problema sanitario en la red de abastecimiento de agua que obligó a renovar el sistema para evitar la legionela.
07/01/2009 D. L. G. EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Tercera muerte por consumo de drogas en la cárcel de Zuera en solo seis días

MIGUEL ÁNGEL COLOMA. Zaragoza
Una partida de droga adulterada podría ser la causa de los tres fallecimientos registrados en la cárcel de Zuera en solo seis días, un hecho que ha generado una gran preocupación entre los responsables del recinto y que no tiene precedentes. La última muerte tuvo lugar el pasado domingo, día 4 de enero, y la víctima fue un joven zaragozano que cumplía condena por el asesinato de su novia. Como ocurrió en los dos casos anteriores, registrados el 30 y el 31 de diciembre, el fallecimiento se produjo de forma fulminante, sin síntomas previos.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias prefiere no pronunciarse todavía sobre la causa de estas muertes, alegando que aún no se conocen los informes de las autopsias. Sin embargo, todo apunta a que estas tres personas, de entre 29 y 45 años, perdieron la vida tras consumir droga en mal estado. De hecho, la dirección del centro ya ha solicitado la colaboración de las Fuerzas de Seguridad del Estado para llevar a cabo un cacheo masivo de reclusos.

Los funcionarios han inspeccionado ya las 72 celdas del módulo 6, ya que las tres víctimas estaban destinadas allí. Esta zona de la cárcel está reservada para aquellos reclusos que tienen un empleo dentro del recinto y sus características son algo especiales. El último fallecido, José Peñuela Navarrete, trabajaba en la panadería de la prisión, por lo que se le permitía descansar por las tardes en su litera. Según confirmaron fuentes oficiales, fue una funcionaria del centro la que tuvo conocimiento de su muerte sobre las 17.45. El equipo médico se trasladó rápidamente a la celda, pero ya no pudieron hacer nada por su vida.

Como informó este periódico, el primer fallecimiento tuvo lugar el pasado 30 de diciembre, y la víctima fue Diego F. F., de 39 años, a quien se le encontraron varias bolas de hachís y heroína en el interior del cuerpo. La rotura de alguna de ellas pudo ser la causa de la muerte, aunque tampoco se descarta el consumo de otras sustancias. El fallecido trabajaba en la lavandería, lo que le permitía moverse con cierta facilidad por el recinto.

La segunda muerte se produjo al día siguiente, y en este caso el interno fue identificado como José Carlos A. S., de 45 años. Al igual que su compañero, se encontraba en el módulo de destinos, pero este se dedicaba a limpiar los viales del recinto. El segundo caso provocó preocupación entre los responsables del centro penitenciario, e incluso entre la población reclusa. Ahora, esta tercera muerte ha terminado generando cierta alarma.

Medios insuficientes

Durante las fiestas navideñas, se producen muchas entradas y salidas en la cárcel de Zuera, ya que se conceden numerosos permisos. Muchos reclusos aprovechan esta circunstancia para introducir droga en la prisión -sobre todo, hachís, heroína, cocaína y pastillas-, ya sea para su propio consumo o para traficar dentro del recinto. Y en no pocas ocasiones, para estirar la mercancía, se adultera con sustancias que pueden resultar muy peligrosas. De hecho, eso es lo que podría haber provocado la muerte de estos tres internos.

Los funcionarios cachean a todos los reclusos cuando entran en la cárcel, y se utiliza una especie de tirita para detectar si han estado en contacto con drogas o explosivos. Sin embargo, parece que estas pruebas preventivas no son muy eficaces. De hecho, los resultados son en algunas ocasiones erróneos. Los reclusos que quieren introducir droga en la prisión la ocultan dentro de su cuerpo, ya que para detectarla sería necesario un aparato de Rayos X. Y para poder someterles a este reconocimiento, tiene que ser un juez, ante unos indicios, quien lo autorice.

Dos muertos en 48 horas

30 DE DICIEMBRE: Diego F. F., de 39 años, falleció la semana pasada en el interior de su celda. Al igual que el último fallecido de Zuera se encontraba en el módulo 6 del centro penitenciario, el de destinos, y trabajaba en la lavandería. Según apuntaron desde la cárcel, el preso había disfrutado de un permiso durante las Navidades y a su regreso habría intentado introducir en su cuerpo varias bolas de hachís y heroína. La versión oficial argumenta que, posiblemente, alguna de ellas se rompió en el interior de su estómago antes de expulsarla provocándole una muerte casi repentina en su propia celda.


31 DE DICIEMBRE: Solo 24 horas después del primer caso, José Carlos A. S., también falleció, esta vez en la enfermería del centro aunque también se apuntó a una sobredosis como posible causa de su muerte. Estaba en el módulo 6 y trabajaba en la limpieza de viales.
06/01/2009 EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Muere el tercer preso en solo seis días en la cárcel de Zuera

Una nueva muerte en la cárcel de Zuera, y ya van tres en solo seis días. La última ocurrida el pasado domingo. La víctima, José Peñuela Navarrete, un recluso de 29 años que cumplía 17 años de condena por el estrangulamiento de su novia en el barrio zaragozano de Arrabal. Fuentes del centro penitenciario atribuyen la muerte a una sobredosis de droga, como en los dos casos anteriores. Sin embargo, su familia, que se queja de que el fallecimiento les fue comunicado tarde y de que no les permitieron ver el cadáver hasta ayer, ven irregularidades en el caso.

"Me llamaron cuando llevaba cuatro horas muerto", explica José, el padre, que fue quién recibió la noticia del fallecimiento. "Lo hemos visto por primera vez en el tanatorio, 24 horas después, y sin haber podido identificarlo antes", atestigua.

Fuentes del centro penitenciario, atribuyen las tres muertes a "una partida de droga mal cortada o adulterada e introducida aprovechando algún permiso concedido para estas fechas navideñas". De hecho, a la primera víctima se achacó que "podría haber introducido en su cuerpo varias bolas de hachís y heroína y una de ellas se pudo haber roto en su estómago".

Curiosamente, las tres víctimas pertenecían al módulo 6 (el de destinos), aunque desempeñaban trabajos distintos. El primer recluso fallecido, Diego F. F., trabajaba en la lavandería; el segundo, José Carlos A. S., en la limpieza de viales, y José Peñuela, en la panadería. Aunque tampoco descartan que pudieran haber entrado en contacto con presos de otros módulos. "Por eso encontrar la droga ahora sería como buscar una aguja en un pajar", añaden las citadas fuentes.

Al margen de las condiciones en las que podía encontrarse la sustancia estupefaciente, lo que está claro es que el dispositivo de control para detectar la entrada de droga al centro falló. Y eso que, al igual que en otras prisiones, existe un sistema de rayos X que permitiría localizarlo. "Para usarlo hace falta una orden judicial pero hay que aportar una prueba fehaciente de que el preso porta algo extraño en el interior del cuerpo. Una prueba que solo se puede lograr con su colaboración, imposible sabiendo que comportaría una nueva pena, u obligándole, aunque en este caso prima su derecho a la intimidad", explicaron desde el centro.

La familia de Peñuela, sin embargo, rechaza que fuera la droga la que acabó con su vida, aunque desde el centro les informaron que, en su celda, "se encontró un mechero, papel de plata y una papelina de heroína". Su padre, José, y su hermano, Antonio, denuncian abiertamente que ha habido "muchas irregularidades". "Nos ha sido imposible ver el cuerpo antes de que llegara al tanatorio; ni en la cárcel ni en el Instituto Anatómico Forense, a pesar de que por la mañana nos pidieron la ropa de José", explican. "Además --añaden-- tenía unos moratones en la cara que el día anterior (el domingo estuvieron viéndole en prisión) no tenía". Esto, para la familia, son "signos evidentes de violencia".

"Le visitamos el domingo por la mañana y nos estuvo hablando de los otros dos fallecidos. De uno de ellos dijo que no le había visto fumar ni un porro, y él tampoco lo había hecho nunca pero cuatro horas después estaba muerto", sentenció su hermano.
06/01/2009 06/01/2009 D. L. G. EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Dos presos muertos en una semana en Zuera

DOS PRESOS internados en la macrocárcel de Zuera han perdido la vida en los últimos días a causa de sobredosis. Los fallecidos perdieron la vida los días 24 y 31 de diciembre. En el 2008, un total de trece reclusos han muerto en Zuera, cinco por sobredosis, cuatro por ahorcamiento y otros cuatro por diversas causas.
03/01/2009 EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Trasladados a Zuera dos de los terroristas más sanguinarios

Trasladados a Zuera dos de los terroristas más sanguinarios

Dos de los terroristas más sanguinarios de ETA, José Luis Urrusolo Sistiaga y Francisco Múgica Garmendia, Pakito, fueron trasladados hace un mes a la cárcel zaragozana de Zuera, en el marco de medidas de acercamiento al País Vasco de presos disidentes de la banda, según informó El Mundo. Además, en la primera quincena de noviembre también llegaron a este centro penitenciario procedentes de diversas prisiones Carmen Guisasola, Koldo Aparicio y José Ramón Martínez García.

Tres de los reclusos están alojados en el módulo 7 de la cárcel, el de talleres, donde las condiciones de internamiento son más flexibles. Sin embargo, la medida no se ha aplicado a Urrusolo, que ha pasado al módulo 3, poblado principalmente por presos relacionados con la droga. Guisasola está en el 13, el módulo de mujeres.

Estos dos últimos son pareja sentimental, y con el traslado se les ha unido en el mismo centro penitenciario, ya que Guisasola estaba en Valencia y Urrusolo, en Córdoba.

Con ellos son ya 16 los reclusos etarras que alberga el centro de Zuera. Según fuentes penitenciarias, los 11 que ya cumplían condena en esta prisión pertenecen al colectivo que todavía controla la banda terrorista.

Las citadas fuentes señalaron que estos presos secundan las consignas de ETA de negarse a recoger los viernes el racionado --el menú del centro--, aunque no por ello ayunan, ya que comen en sus celdas lo que compran en el economato, una medida que ya comunicaron a la dirección de la cárcel y a Instituciones Penitenciarias.

Asimismo, se niegan algunos viernes a bajar al patio, aunque la huelga de patios no se contempla en el régimen penitenciario y no se permite a otros reclusos. Esta medida también la aplican cuando se produce algún accidente de carretera en el que se ven implicados familiares de etarras que van a visitarles a las cárceles. Ambas posturas son utilizadas por la banda para protestar por la dispersión de sus presos.

La fuentes consultadas señalaron que los presos disidentes "no crean ningún problema, y firman toda la documentación que se les entrega", algo que no ocurre con el resto de los internos etarras.

´DOCILIDAD´ Esta docilidad es desconocida en un preso como Aparicio, exmiembro del comando Vizcaya y condenado a 35 años por intentar asesinar a un policía en Basauri. Está considerado como el preso español que ha firmado más quejas y denuncias contra el régimen penitenciario. Sólo en siete meses que estuvo en Daroca firmó más de 250 denuncias --por no disponer de hilo dental, por no existir espacios diferenciados para fumadores, etc--. El interno ya formó parte del paquete de 33 presos que fue acercado a cárceles del País Vasco en 1996, cuando el Gobierno del PP negoció con ETA.

Martínez Garmendia, exmiembro del comando Txalaparta, es el que menos condena tiene pendiente de los trasladados a Zuera. Fue detenido en octubre de 1991 y está previsto que obtenga la libertad en el 2011.

Asimismo se han procedido traslados de otros cinco disidentes a la cárcel asturiana de Villabona, entre ellos los históricos Valentín Lasarte, Pedrito de Andoaín e Iñaki de Rentería.
>El Periódico de Aragón - 11/12/2008 )

Interior traslada a cárceles cerca de Euskadi a veteranos de ETA

Interior traslada a cárceles cerca de Euskadi a veteranos de ETA

El Ministerio del Interior, a través de la secretaría general de Instituciones Penitenciarias, ha traslado en las últimas semanas a una decena de presos veteranos de ETA a cárceles situadas en comunidades próximas al País Vasco, como Aragón y Asturias, según confirmaron fuentes del Gobierno. Aunque el movimiento de presos de ETA ha sido práctica habitual de la política penitenciaria, de éste y otros ejecutivos, es la primera vez durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero que se lleva a cabo un traslado de presos tan numeroso.

Los veteranos de ETA que han sido acercados a Euskadi se habían desvinculado hace tiempo de la disciplina de la banda, y algunos de ellos se habían pronunciado contra la estrategia emprendida por la organización terrorista en los últimos años. Ese hecho es el que ha llevado al Ministerio del Interior a mover a una decena de presos para sacarlos del entorno carcelario más duro, donde debían convivir diariamente con otros internos de ETA que siguen defendiendo los crímenes perpetrados por la banda.

Entre los presos trasladados a la cárcel de Zuera (Zaragoza)están José Luis Urrusolo Sistiaga, Joseba (quien estaba cumpliendo condena en Córdoba); Carmen Guisasola (estaba en Valencia); Francisco Múgica Garmendia, Pakito (cumplía en el Puerto de Santa María); José Ramón Martínez García (se encontraba en la cárcel de Lugo) y Koldo Aparicio (cumplía condena en Algeciras).
La mayoría estaba actualmente en prisiones del sur y del centro de la Península.

Esta decisión tomada por el Ministerio del Interior ha sido comunicada personalmente por el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba al responsable del PP en asuntos de política antiterrorista Federico Trillo, que le ha dado su visto bueno, según publica hoy el diario El Mundo.

Múgica Garmendia Pakito y otros presos históricos de la banda suscribieron en el año 2004 una carta dirigida a la dirección de ETA en la que pedían el abandono de las armas y admitían: "Nunca nos hemos encontrado tan mal [...] En las actuales circunstancias, la lucha armada que desarrollamos hoy en día no sirve".

En esa misiva, por primera vez, una parte del colectivo de presos terroristas abogaba por reforzar la "lucha institucional y lucha de masas" y ponía el énfasis en la actividad política para lograr sus objetivos, visto el fracaso que detectaban en la lucha armada.

El País