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Clausura del curso en la cárcel de Zuera

Clausura del curso en la cárcel de Zuera

ESTA semana se clausuró el curso de mediadores interculturales realizado en el centro penitenciario de Zuera a lo largo del 2007. Al acto asistió el director general de Inmigración, Pedro Coduras, otros representantes institucionales y profesionales e internos del centro. Los reclusos elaboraron en power point la presentación del acto y organizaron una degustación de alimentos típicos de Marruecos. E. P.
>El Periódico de Aragón - 17/12/2007 )

Más de quinientos psicólogos colegiados para trabajar en los programas penales previstos para rehabilitar a los condenados por violencia de género

Más de quinientos psicólogos colegiados de toda España se incorporarán a los equipos técnicos de Instituciones Penitenciarias para trabajar en los programas penales previstos para rehabilitar a los condenados por violencia de género, según un comunicado del Ministerio del Interior.

Esta colaboración ha sido posible gracias a los convenios suscritos entre la Dirección General de Instituciones Penitenciarias (DGIIPP) y 18 Colegios de Psicólogos de toda españa, además de la Escuela de Psicología Conductual de Granada.

Según estos acuerdos, 510 colegiados recibirán formación con el programa 'Tratamiento en prisión de agresores en el ámbito familiar' y, posteriormente, estos profesionales trabajarán como coterapeutas en los servicios sociales penitenciarios.

Con esta iniciativa se refuerzan las actuaciones terapéuticas que ya se están desarrollando, y los equipos técnicos que han sido constituidos en los servicios sociales penitenciarios tras la contratación de 50 psicólogos y 95 trabajadores sociales el pasado septiembre, explica el comunicado de Interior.

Trabajar entre rejas

Trabajar entre rejas

Estar preso priva del derecho a moverse libremente, pero no del derecho a trabajar. Y numerosos reclusos se apuntan a los talleres instalados en los centros penitenciarios, hasta el punto de que en la macrocárcel de Zuera trabaja en estos momentos el 30% de los presos, 437 personas de un colectivo de 1.500.

La mayoría de estos operarios entre rejas son extranjeros y se dedican fundamentalmente a la producción de cableado para electrodomésticos y automóviles (161 internos) y a la confección textil (74). También se fabrican lámparas, somieres y patas de cama, hasta sumar un total de seis actividades que se llevan a cabo en cuatro naves que entraron en funcionamiento hace seis años.

"El índice de ocupación es muy satisfactorio", afirma Andrés Gonzalo, director del centro penitenciario de Zuera, que subraya que el pasado mes de septiembre la prisión zaragozana se convirtió en la segunda cárcel de España en cuanto a número de presos ocupados en actividades productivas.

Ese mismo mes, la empresa privada que explota los talleres gestionados por la prisión pagó 91.800 euros en concepto de nómina, algo menos que en octubre pasado, cuando los salarios supusieron 99.000 euros. Estas cifras hacen de Zuera el cuarto centro penitenciario de España por el montante de las mensualidades.

HASTA 900 EUROS "Un trabajador puede ganar entre 300 y 900 euros al mes, todo depende de la producción que saque adelante", señala el responsable de los talleres, para quien estas instalaciones "no dejan de ser una fábrica que está en el interior de un centro penitenciario" y se rige por los mismos principios de rendimiento y productividad.

Sin embargo, compaginar la rutina carcelaria con la actividad laboral no siempre es fácil, pues el trabajo tiene que dejar hueco para las comunicaciones y los permisos carcelarios.

Además, el trabajo no es el centro de la vida en prisión. "Hay actividades que, como la educación y las unidades de deshabituación se consideran prioritarias", señala Andrés Gonzalo.

Por otro lado, no puede trabajar todo el que desea hacerlo. Las autoridades penitenciarias evalúan a los candidatos y candidatas y tienen en cuenta una serie de variables, como las necesidades económicas, las cargas familiares, los hábitos laborales y la duración de la condena.

OCUPAR LA CABEZA En cualquier caso, los reclusos extranjeros, que en Zuera representan el 40% del total, son los que copan la mayor parte de los puestos laborales, impulsados casi siempre "por la necesidad de enviar dinero a sus familiares, tanto dentro como fuera de España", según ha comprobado el encargado de los talleres.

Así, Carolina, que es colombiana, saca en torno a 120 euros al mes cosiendo fundas de almohada, a razón de un céntimo por unidad. El trabajo con la máquina de coser, en horario de 9 de la mañana a una del mediodía y de 5 a 8 de la tarde, le sirve para ayudar a sus familiares y "para tener la cabeza ocupada".

"Trabajando el tiempo pasa mejor", opina el marroquí Merouani Djabal, de 23 años, que cumple condena por robo con violencia. Gana en torno a 200 euros al mes, una cantidad que destina a cubrir sus necesidades cotidianas, pues está soltero. "Unos meses saco más dinero y otros, menos, todo depende de cómo van los pedidos", explica.

Los talleres son inseparables de los quince cursos de formación que se imparten anualmente en el centro en colaboración con el Instituto Nacional de Empleo (Inaem). Los hay de jardinería, electricidad, albañilería, pintura, tapicería y, en breve, se podrá estudiar también informática.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias se limita a gestionar los talleres existentes en las cárceles españolas bajo su jurisdicción. A cambio, no obtiene ningún beneficio, dado que la normativa impide que la entidad desarrolle actividades con ánimo de lucro. El pago a los reclusos empleados en los talleres se realiza tomando como punto de referencia el salario mínimo interprofesional, aplicado a la producción realizada en una hora de trabajo. En el caso de Zuera, tres empresas privadas explotan los talleres, pagan los salarios y facilitan el material para la producción.

La mayoría de los reclusos de Zuera participa en actividades educativas, desde el aprendizaje del idioma español a la enseñanza primaria y secundaria, que se imparte con el plan de adultos. Además, los reclusos pueden cursar estudios universitarios a través de la UNED. Todos los presos se someten a una valoración al ingresar en la cárcel para comprobar su nivel de conocimientos.

Desde cojines a cableados de coche
Los talleres del centro penitenciario de Zuera producen desde cojines y somieres a cableados para electrodomésticos y automóviles.
>El Periódico de Aragón - 18/11/2007 )

Talleres de la Pastoral Penitenciaria

Proyecto Encuentro. Muévete por la libertad.

Javi Monroy y Carlos. Pastoral Penitenciaria.

Este proyecto está pensado como un campo de trabajo en la cárcel de Daroca. Este año es la tercera vez que se plantea. Durante una semana jóvenes OAR y de la diócesis de Zaragoza (estamos en coordinación con Pastoral Juvenil y Universitaria de Zaragoza), están conviviendo en Daroca; por las mañanas hay sesiones de formación y por la tarde se entra en la cárcel para realizar actividades que provoquen el encuentro entre los internos y los jóvenes.


Club de Tiempo Libre. Educación en valores.

Patricia, Pili, Anabel y Carlos. Pastoral Penitenciaria.
Este club está constituido en Daroca, es el segundo año de vida, y pretende ser un club en el que por medio del teatro, de los juegos cooperativos y la relajación se incorporen nuevas habilidades desde la base del trabajo en valores. Tiene vocación de continuidad de manera que, salvo traslados o bajas voluntarias, los miembros son siempre los mismos.


Apoyo a la educación

Peloto
En la cárcel de Zuera existe un proyecto hace tiempo impulsado por Oscus y las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl que consiste en dar apoyo a la educación de las personas presas que están matriculadas en formación reglada. Ahí "Peloto" se ha convertido en pieza fundamental y muy querido por voluntarios y personas presas.


Aula Informática

Jordi y Santi
En la cárcel de Daroca se realizan dos cursos, uno básico y otro avanzado, de tal manera que gente que no ha encendido un ordenador en su vida acaba aprendiendo los usos básicos de word, excel, power point, e internet (sin conexión al exterior). El aula ha sido montada con financiación parcial de la cárcel, el resto es contribución de los voluntarios.


Cerámica y Modelado

En este proyecto que se realiza en la cárcel de Zuera en dos módulos, mujeres y módulo terapéutico (próximos a salir en libertad), se realiza cerámica y modelado, trabajando así las habilidades de la paciencia y la constancia.

Manualidades
Ana Mari.
Este proyecto, decano de entre todos los proyectos del equipo, se realiza en el módulo de mujeres de Zuera, y consiste en hacer manualidades para uso personal (zapatillas, manteles, abalorios, cajas…).


Formación en la Salud

Isabel y un numeroso equipo de médicos y enfermeras de los dos hospitales de la ciudad de Zaragoza, reclutados por Isabel. Este proyecto consiste en dar una formación de cuarenta horas a internos de la cárcel de Daroca y Zuera sobre hábitos de salud y enfermedades de transmisión sexual.

Pastoral Penitenciaria. Agustinos Recoletos

Pastoral Penitenciaria. Agustinos Recoletos

Durante los cinco domingos de la Cuaresma de 2002 la parroquia de Santa Mónica se vio sacudida por un mensaje antes nunca visto: las homilías terminaban todas con una referencia al mundo de la cárcel y a las personas presas, las paredes de la parroquia parecían grafitis con tantos murales, con tantos mensajes, con tantas fotos…
El primer domingo lo destinamos a dar a conocer el perfil del preso en España, el segundo a la realidad de la cárcel en la diócesis de Zaragoza, el tercero fue para que los voluntarios pudieran dar un testimonio de su experiencia de Iglesia en medio de la cárcel, el cuarto domingo se hizo una muestra de todos los Equipos y movimientos de la diócesis que entraban en las dos cárceles de Zaragoza, y el quinto domingo terminamos con una pregunta retadora: y tú… ¿qué puedes hacer?
Y ahí el Espíritu Santo empezó a dar señales de que aquello no iba en broma, que algo sencillo pero grande estaba pasando en Santa Mónica… Ana Mari, Carlos y Raquel por fin se conocieron. Isabel, enfermera de gran recorrido por el mundo espiritual y terrenal y con experiencia profesional previa en el mundo de la cárcel, se une a nosotros como un torbellino con su enorme fuerza e impulso. José Mari, militar retirado de la vida castrense pero no de la vida espiritual, nos ofrece su saber hacer como voluntario de la asociación del cáncer, para lo que haga falta. Adoración, pintora y escultora, hace lo propio con su saber artístico. Por último Santiago, otro joven, técnico informático, se ofrece para lo que haga falta desde tocar la guitarra hasta montar cualquier tinglado…

Ramón, calladamente pero con una enorme fuerza interior se une al equipo de hospitales, lo mismo que la hermana Carmen, pasionista, que con su dulzura, llena de ternura las habitaciones donde están hospitalizados los presos. Aurelio, nuevo párroco desde 2003, se une con su sorna a este equipo, reforzando así la idea de comunidad parroquial (laicos y religiosos igualmente comprometidos). Anabel apuesta fuerte por la cárcel y junto con Pili son la caña en el proyecto club de tiempo libre de Daroca. Jordi, joven profesor universitario, monta el aula informática en Daroca. Patricia, joven actriz, apuesta por los presos participando en el taller de teatro. Nubia, se incorpora con toda su juventud al equipo y movilizándonos para abrir nuevos proyectos. Fidel, todavía sin proyecto, pero con todas las ganas del mundo de echar una mano más, además de las que ya echa en la ONG de los agustinos recoletos, se prepara para su inmersión en el mundo de la cárcel. Peloto, nuestra última incorporación, apoya la educación primaria en la cárcel de Zuera…Y el Espíritu que, como no deje de soplar, no vamos a caber para reunirnos…

Japón inaugura la cárcel-geriátrico

8 de noviembre de 2007

Tokio adapta las prisiones con pañales para adultos, andadores y sillas de ruedas.

En la prisión japonesa de Onomichi los reclusos con demencia senil llevan colgado un cartel para que sus carceleros no olviden administrarles la medicina. En el penitenciario de alta seguridad de Fuchu, el bizcocho de arroz de Año Nuevo se corta en pedacitos para ayudar a deglutir a quienes no tienen dientes. En ninguna de las dos faltan los andadores, las sillas de ruedas ni los pañales para adultos. Una sociedad envejecida necesita acomodar todas sus estructuras a la forma de vida de los ancianos. Y Japón, que es el campeón mundial de la baja natalidad, está viéndose obligado a reformar hasta sus cárceles para asistir a una población que, de seguir a este ritmo, pasaría de los 127 millones actuales a tan sólo 64 en menos de cien años.

Casi todas las prisiones del país han habilitado ya pabellones para la tercera edad. Los ancianos, más de un 12% del total de presos, tienen normas y espacios diferentes. Por ejemplo, dedican sólo las tardes a actividades manuales poco fatigosas, mientras que el resto se dobla la espalda durante ocho o nueve horas de trabajos forzados.

Los mayores de 65 tampoco están obligados a marchar en formación y muchos reciben asistencia médica diaria. «Estamos adaptando las cárceles a un sector de la población más frágil psicológica y físicamente», explican las autoridades. «Recibimos un trato especial por ser ancianos», comenta un preso de 76 años, a quien se le suministra una dieta especial para controlar su diabetes y vive en una habitación individual con televisor, tatami y aseo.

Las autoridades penitenciarias están asustadas de lo que en un futuro podría llegar a costar mantener las cárceles. Los ancianos requieren más atenciones, son más caros que el resto y las estadísticas dicen que cada vez hay más entre rejas. Según el Ministerio de Justicia, la criminalidad entre los mayores de 65 años es un fenómeno que debería hacer reflexionar. Desde 2000 ha crecido a un ritmo del 160%, pasando de 17.942 a 46.637 crímenes. El resultado es que la proporción de ancianos en los penitenciarios ha pasado del 9,3 al 12,3%.
En la cárcel de alta seguridad de Fuchu empiezan a escasear ya los recursos de vigilancia. «Cuando alguno de los reclusos enferma gravemente y hay que llevarlo fuera, se requieren tres guardias que deben ir con él y vigilarlo. Eso es muy caro», asegura el director de la prisión.

El problema, dicen los medios japoneses, tiene otras aristas más allá de la proverbial baja natalidad del país. Y es que las cárceles envejecen incluso más rápido que la sociedad, algo que no ocurre en la mayoría de los países occidentales con problemas de natalidad. Así, mientras la población japonesa mayor de 60 anos aumentó en un 17% de 2000 a 2006, en las cárceles la subida fue del 87%, casi cinco veces más.

Los cuidadores de los centros penitenciarios tienen una explicación: están convencidos de que las cárceles empiezan a funcionar como asilos donde se recogen los desechos de una sociedad que se ha industrializado en un abrir y cerrar de ojos y donde las estructuras familiares tradicionales desaparecen. Muchos ancianos quedan sin recursos, desatendidos y solos. Y acaban metiéndose en problemas.

La reincidencia delictiva de los ancianos japoneses también es un récord. Algunos narran sin escrúpulos como disfrutaron de la libertad durante unos días y, cuando se cansaron de dar vueltas, «volvieron a casa» robando antes alguna tienda o marchándose de un restaurante sin pagar. «Hay muchos que tienen miedo de volver a la sociedad y prefieren seguir dentro», dice el vicedirector de la cárcel de Onomichi.

Ausencia de programas específicos de formación psiquiátrica para el ámbito penitenciario

12 de noviembre de 2007

Las alteraciones psiquiátricas entre la población de las cárceles españolas son siete veces más prevalentes entre la población general.

AZ PRENSA.- La ausencia de programas específicos de formación en Psiquiatría penitenciaria y la evidencia de que la mayoría de estos especialistas deban aprender por su propia experiencia ha sido puesta de relieve en el IX Congreso Nacional de Psiquiatría, que se ha celebrado recientemente en Santiago de Compostela. En el mismo también se ha destacado que la prevalencia de los trastornos mentales en los reclusos es más elevada que en la población general: entre la población carcelaria hay entre dos y cuatro veces más probabilidades de sufrir un cuadro psicótico y una depresión mayor que en la población general, y este mismo grupo multiplica por diez el riesgo de presentar un trastorno antisocial de la personalidad.
Vicente Tort Herrando, coordinador de la Unidad Polivalente de Psiquiatría de Sant Joan de Deu–SSM en el Centro Penitenciario Quatre Camins, ha señalado al respecto que desde el punto de vista asistencial “destaca la labor que deberían ejercer los médicos de los módulos residenciales de los centros penitenciarios en la detección y tratamiento de casos leves y la derivación de los casos más complicados a los servicios psiquiátricos”, ha dicho.

En la mesa de debate sobre esta cuestión han participado el director del Área Psiquiátrica Penitenciaria de Barcelona de Sant Joan de Deu–SSM, Francisco Pérez Arnau; el coordinador de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Penitenciaria de Cataluña, Álvaro Muro; y Joan Lluch, del centro penitenciario Ponent de Lérida y psiquiatra del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla.

Otra de las cuestiones puestas sobre la mesa es cómo deben ser estos servicios psiquiátricos, desde la interconsulta hasta los que precisen un ingreso hospitalario en los casos más agudos y graves, y qué hacer con los casos que precisan un seguimiento a largo plazo. Y los expertos han concluido que es necesario modernizar la Psiquiatría penitenciaria y situarla al mismo nivel que la que se ofrece al resto de ciudadanos.

En la mesa se ha presentado un proyecto que abarca tanto a los profesionales que realizan labores de consultores como dos modelos de tratamiento hospitalario, uno sobre un tratamiento psiquiátrico de las medidas de seguridad y el otro sobre un tratamiento desde un punto de vista más clínico, con independencia de la situación penal del recluso. Y el doctor Pérez Arnau ha hablado sobre las perspectivas futuras que comprenden la organización de nuevos servicios psiquiátricos y una mayor especificidad en la asistencia prestada.

ESTUDIOS Y DIAGNOSTICO: SITUACION DISPAR

En la actualidad, está en marcha un estudio FIS sobre la prevalencia del trastorno mental en unos 750 internos de las cárceles españolas, que esta en fase de recogida de datos y análisis, y que, a juicio del experto, “ofrecerá unos datos más cercanos a la realidad en lo que respecta a los centros penitenciarios en España”.

En su diagnóstico de la situación, Vicente Tort y Francisco Pérez Arnau entienden que “existe un interés para dotar de más recursos a nivel asistencial, ya que, al asumir las comunidades autónomas la Sanidad y traspasarse la sanidad penitenciaria al SNS, han de asumirse los reclusos con patologías psiquiátricas mediante una atención similar a la Psiquiatría civil”.

“La asistencia psiquiátrica en las cárceles españolas es en la actualidad muy dispar. En cualquier caso, uno de los retos más importantes es la formación de profesionales de la salud mental, no sólo de psiquiatras, en la atención del trastorno mental en las cárceles. La mayoría de residentes de Psiquiatría y Psicología Clínica desconocen las posibilidades de realizar rotaciones en ámbitos penitenciarios; y la ausencia de programas específicos de formación en Psiquiatría penitenciaria hace que la mayoría de psiquiatras aprendan por propia experiencia más que por una formación reglada y que ésta incluya desde aspectos de valoración y gestión del riesgo hasta aspectos éticos y sociales como el estigma, aspecto que se incrementa en las cárceles”, ha destacado Pérez Arnau

Respecto a las medidas de seguridad, en el caso de aquellas personas cuya sentencia incluye un ingreso en un centro psiquiátrico, “sería ideal poseer recursos con un número adecuado de personal sanitario y contar con recursos asistenciales comunitarios extrapenitenciarios que favorecieran una externalización de los pacientes con las mayores posibilidades de una rehabilitación y reinserción más adecuada a la sociedad”.

LA CUESTION PERICIAL

Otro aspecto a reseñar es la actividad pericial. Los expertos destacan que “en muchas ocasiones los peritajes están realizados por médicos no psiquiatras (forenses) que poseen una variabilidad excesiva en sus apreciaciones. Lo idóneo es que fuesen realizadas por equipos psiquiátricos especializados en este tipo de valoraciones, lo que comprendería diagnósticos más precisos y recomendaciones terapéuticas más adecuadas. En ocasiones se utilizan los psiquiatras de la red pública para realizar informes clínicos (pseudopericiales) con fines judiciales, obligándoles a atender a juicios bajo el titulo de testigos expertos”, han señalado.

Desde esta perspectiva, Vicente Tort y Francisco Pérez Arnau comprenden que “es imprescindible una mayor colaboración con el sistema judicial y penitenciario, ya que existe una cierta incomprensión y malentendidos entre los psiquiatras y jueces que, a veces, sólo entorpece la mejor asistencia para el paciente. Asimismo, es necesaria más colaboración entre los psiquiatras penitenciarios y los servicios psiquiátricos y sociales de las redes públicas de salud”, han finalizado.

Jornadas sobre discapacitados intelectuales en las cárceles

Jornadas sobre discapacitados intelectuales en las cárceles

23 de octubre de 2007

Los presos con discapacidades intelectuales se encuentran "desprotegidos" en prisión, según afirmó ayer en Sevilla la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, durante su intervención en las jornadas Personas con Discapacidad Intelectual en las Cárceles.

En su opinión, habría que plantearse si las cárceles son el mejor lugar para lograr la reinserción de los discapacitados intelectuales que han cometido delitos.

Gallizo aseguró que la mejor forma de atención a este colectivo que ésta es "una reflexión que tiene que hacerse el conjunto de la sociedad, de las administraciones públicas y del sistema judicial".

"Hay que ver si lo más oportuno es hacerlo en el marco de un centro de cumplimiento cerrado, en el que tienen que convivir con otras personas que tienen otros problemas muy diferentes y ante las cuales a veces se sienten muy desprotegidos, o si tenemos que tener recursos especializados que ayuden a abordar este problema", explicó la responsable de Instituciones Penitenciarias.

Unos 3.000 de los 57.000 presos que hay internados en las cárceles españolas sufren algún tipo de discapacidad mental, y para ellos se han creado programas específicos que incluyen la participación de profesionales sanitarios y también los funcionarios de prisiones les prestan atención especial.

A juicio de la directora de prisiones en el caso de discapacidad intelectual, la capacidad del sistema penitenciario "siempre va a ser insuficiente si no nos paramos a pensar si la respuesta penal a los delitos debe ser siempre pasar por prisión o si puede haber otros centros especializados" para discapacitados o drogodependientes.

Las jornadas sobre presos con discapacidad intelectual han sido organizadas de manera conjunta por el Gobierno y la Junta de Andalucía, y pretenden hacer "una llamada de atención" a la sociedad sobre este colectivo, señaló Gallizo.

BUENAS PRÁCTICAS EN LA CÁRCEL

BUENAS PRÁCTICAS EN LA CÁRCEL

"No hay nada como conocerse y aceptarse una misma para poder conocer y aceptar después a las demás", aseguró ayer Rosa Vázquez, una de las internas del centro penitenciario de Zuera que han participado del taller social A la salud de las mujeres. Para Vázquez esta experiencia compartida ha permitido mejorar sustancialmente la convivencia en el módulo 13, en el que se ha desarrollado esta experiencia piloto de la Diputación de Zaragoza.

Una treintena de presas participaron este verano en esta iniciativa integrada en el proyecto Atenea y que ha permitido recuperar la autoestima de muchas de las participantes, según reconocieron ellas mismas. De hecho, aunque durante la entrega de diplomas de ayer muchas de las internas no quisieron aparecer ni en las imágenes, al finalizar el acto todas quisieron aparecer en la imagen de grupo, que se cerró con aplausos y abrazos.

El proyecto ha discurrido entre grupos de autoayuda, charlas sobre hábitos saludables de alimentación, aseo o psicología, aunque también hubo tiempo para la proyección de películas, la música, o talleres de relajación y risoterapia, lo que también les sirvió para ejercer un papel de animadoras de prácticas saludables en su propio módulo.

Según las monitoras que han participado en este proyecto, la misión de los talleres ha sido tratar de transformar su realidad más inmediata. "La que viven a diario dentro de los muros de la prisión donde también están latentes, al igual que en la calle, los problemas de racismo y desigualdad", según explicaron.

Gran acogida

La diputada delegada de Igualdad, Julia Olivas, se mostró sorprendida por la gran acogida que ha tenido la iniciativa entre las internas y les alentó a ser conscientes de que ellas son iguales dentro y fuera de la prisión. En este sentido les ofreció la colaboración de la Diputación de Zaragoza para seguir apoyando programas de estímulo que facilite la reinserción, así como una vida digna e igualitaria.

Igualmente, el Ayuntamiento de Zuera se comprometió también a seguir apoyando este programa, en el que ya ha participado este año junto a la Diputación de Zaragoza.

Además de las educadoras y monitores del módulo, las propias internas expresaron su agradecimiento a las entidades colaboradoras por confiar en ellas y reclamaron la continuación de este tipo de experiencias que les ayuda, por unos momentos, a olvidar otros problemas.
>El Periódico de Aragón - 04/10/2007 )