Jóvenes y presos agradecen el Campo de trabajo organizado por el Arzobispado de Zaragoza

He recuperado la fe, señalaba una joven al concluir el Campo de trabajo, que algún interno lamentaba lo corto que ha sido. Este director se ha vuelto loco dejándoos entrar, se expresaba otra persona privada de libertad. Precisamente la flexibilidad y espíritu de colaboración de los directivos fue destacada también por la delegada de Pastoral Penitenciaria de Zaragoza, Amparo Salanova.
Los jóvenes que participaron en el Campo de trabajo residían en la casa parroquial de la localidad de Lechón, donde compartían momentos de oración y de formación sobre temas como el perfil del preso, la Iglesia y los presos, el trabajo y el voluntariado en la cárcel y la mediación penal y penitenciaria. Por la tarde, entraban en la cárcel, donde animaban talleres de juegos cooperativos, manualidades, expresión corporal, teatro y baile.
Algunos jóvenes destacaban, al finalizar el Campo de trabajo, cómo habían caído muchos prejuicios y habían podido encontrarse a los presos como personas y no como delincuentes.
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